Crisis silenciosa entre aliados: Reino Unido complica las operaciones de EEUU en una isla clave
La estratégica isla de Diego García vuelve a tensar la relación entre EE.UU. y el Reino Unido: Londres endurece el acceso a la base militar clave en el Índico, justo cuando Washington aumenta sus despliegues y operaciones en la región. Un movimiento que podría alterar el delicado equilibrio geopolítico en un momento de máxima presión en Yemen, Irán y el Mar Rojo.

En pleno contexto de crecientes tensiones en Medio Oriente y el Indo-Pacífico, Estados Unidos se encuentra con un problema tan inesperado como delicado: el Reino Unido ha endurecido las condiciones de acceso y operación en Diego García, la isla del archipiélago de Chagos donde se ubica una de las bases militares más secretas y estratégicas del planeta. Esta fricción, aunque discreta, podría afectar la capacidad operativa de Washington en la región.
¿Por qué Diego García es tan importante para EEUU?
La isla Diego García funciona desde hace décadas como un centro neurálgico para operaciones aéreas, navales, de inteligencia y vigilancia satelital. Se trata de una ubicación privilegiada en el Océano Índico que permite a EE.UU. proyectar poder hacia Oriente Medio, África Oriental y el sur de Asia sin depender de países que puedan negar el uso de sus bases.
Además, imágenes satelitales recientes confirman despliegues significativos, incluyendo bombarderos furtivos B‑2 Spirit, aviones cisterna y aeronaves de carga, en lo que muchos expertos interpretan como preparativos para potenciales operaciones de gran escala.
El papel del Reino Unido y el nuevo escenario político
A pesar de ser operada por Estados Unidos, la isla es territorio británico. En 2025, Londres firmó un acuerdo histórico devolviendo la soberanía del archipiélago a Mauricio, pero retuvo el control de la base militar por 99 años más, garantizando su uso conjunto con EE.UU.
Ese nuevo marco legal incluye restricciones explícitas:
- Prohibición de fuerzas extranjeras no autorizadas.
- Control exclusivo del espectro electromagnético.
- Una zona de exclusión de 24 millas náuticas.

Esto significa que cualquier operación estadounidense debe alinearse estrictamente con los parámetros fijados por Londres. Y aquí surge la tensión reciente: el Reino Unido ha rechazado o modificado solicitudes de acceso para algunas aeronaves y personal estadounidense, alegando cuestiones de seguridad y cumplimiento normativo. Aunque no se ha hecho público un veto directo a bombarderos, sí existen antecedentes de restricciones británicas a actividades en la isla, incluso hacia la propia prensa.
Un momento geopolítico especialmente sensible
La base adquiere un rol clave en el marco de:
- Los ataques de EE.UU. contra los hutíes en Yemen.
- Las advertencias a Irán sobre su programa nuclear.
- La intensificación de conflictos en el Mar Rojo y el Golfo de Adén.
Desde Diego García, los B‑2 pueden alcanzar Yemen sin depender de portaaviones o bases regionales que podrían estar sujetas a tensiones diplomáticas.

¿Qué implica este choque silencioso?
Aunque ni Washington ni Londres han reconocido una disputa abierta, analistas advierten que cualquier restricción operacional podría:
- Afectar tiempos de despliegue.
- Reducir flexibilidad estratégica.
- Obligar a EE.UU. a redirigir operaciones a portaaviones o bases más lejanas.
También podría abrir un precedente: a medida que Mauricio recupera territorio, el marco geopolítico de Diego García cambia, y con él, el equilibrio entre ambos aliados.















