Central nuclear de Bushehr.
Central nuclear de Bushehr. Foto: NA

La guerra en Medio Oriente tiene una serie de objetivos estratégicos de gran valor para los actores involucrados, como la central nuclear Bushehr de Irán, que fue atacada recientemente por Israel y Estados Unidos. Según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el bombardeo causó un muerto y daños en un edificio de la planta.

Pero esta instalación industrial guarda una historia poco conocida que podría abrir la puerta a la intromisión de una potencia en el conflicto: fue construida por Rusia, que se la entregó a Teherán de manera oficial en septiembre de 2013, tras décadas de contratiempos que generaron grandes retrasos.

Tras el ataque denunciado, el Kremlin, que tiene a técnicos de su país operando en la planta, empezó a evacuar a 198 empleados de la empresa Rosatom.

¿Cómo nació el proyecto de la central nuclear de Bushehr en Irán?

El proyecto nació en 1975, cuando gobernaba el Shá y, en primera instancia, fue licitado a la compañía alemana Siemens. Pero las obras se interrumpieron por la revolución islámica de 1979 y la guerra Irak-Irán, que se extendió entre 1980 y 1988.

Central nuclear de Bushehr. Foto: NA

A finales de los ‘80, Irán quería reanudar la construcción con el objetivo de diversificar sus recursos energéticos y reducir su dependencia de las energías fósiles para el consumo interno. Pese a ello, Alemania convenció a la empresa para que se retire debido a los riesgos de proliferación nuclear.

El rol de Rusia: ¿por qué terminó la construcción de Bushehr?

Tras la negativa alemana, Teherán acudió a Rusia, que retomó el proyecto en enero de 1995 con la idea de construir un reactor de agua presurizada de 1.000 megavatios bajo un costo estimado de más de mil millones de dólares.

En un principio, el contrato firmado con Moscú preveía que la central entrara en funcionamiento a partir de 1999, pero múltiples problemas hicieron que las obras se retrasaran por 11 años. Uno de esos obstáculos fue la fuerte presión ejercida por Washington para convencer a los rusos de que no terminara los trabajos debido al miedo de que Irán pudiera utilizar las instalaciones para acceder al arma atómica.

Central nuclear de Bushehr. Foto: NA

De todos modos, Rusia logró una exención para terminar la central nuclear de Bushehr gracias a un acuerdo con Teherán para proveer y repatriar el combustible utilizado por la central, con el objetivo de reducir eventuales riesgos de proliferación.

La central de Bushehr como una pieza clave del conflicto en Medio Oriente

Países occidentales llevan décadas acusando a Irán de querer dotarse de armas atómicas pese a que Teherán lo niega y señala a Israel por haber saboteado algunas de sus instalaciones de enriquecimiento de uranio.

Por su parte, Estados Unidos insiste en que el país persa debería tener totalmente prohibido enriquecer uranio, mientras que del lado iraní se defiende el derecho a desarrollar un programa nuclear civil, pese a haber alcanzado el umbral de enriquecimiento de uranio del 60%, una tasa muy superior a la que se necesita para las aplicaciones civiles.

Central nuclear de Bushehr. Foto: NA

A diferencia de las otras grandes instalaciones nucleares de Irán, Bushehr no es considerada como un factor de proliferación. A orillas del Golfo Pérsico y a 60 km de la isla de Kharg, esta central se encuentra cerca de capitales árabes como Kuwait o Doha.

En ese contexto, los países árabes del Golfo expresaron en reiteradas oportunidades su temor respecto a la fiabilidad de la central, temiendo por un riesgo de fugas radiactivas si se produce un sismo de gran magnitud en la región.

Ante estos reclamos, el argentino Rafael Grossi, director general de la OIEA, expresó este sábado una “profunda preocupación por el incidente reportado” y afirmó que “las centrales nucleares o las zonas aledañas nunca deben ser atacadas”, señalando que los edificios auxiliares de las instalaciones “pueden contener equipos de seguridad vitales”.

En tanto, Grossi reiteró el llamado a la “máxima moderación militar para evitar el riesgo de un accidente nuclear” y subrayó la “importancia primordial de adherirse a los siete pilares para garantizar la seguridad nuclear durante un conflicto”.