Por Canal 26
La escalada de Al Qaeda: las advertencias que anticiparon el atentado del 11 de septiembre y que Washington no logró detener
Mucho antes de los trágicos atentados que cambiaron el rumbo del siglo XXI, el World Trade Center ya había temblado. La reconstrucción de los hechos muestra que el colapso de las Torres Gemelas no ocurrió sin avisos previos, sino como la violenta culminación de una escalada terrorista.
La historia de esta confrontación directa comenzó el 26 de febrero de 1993, apenas unos años después del nacimiento de Al-Qaeda. Aquel día, una camioneta cargada con explosivos ingresó al estacionamiento subterráneo de las Torres Gemelas. El objetivo de los atacantes era extremadamente destructivo: provocar una explosión que causara el derrumbe de uno de los rascacielos sobre el otro.
Aunque la estructura de los edificios resistió el impacto, la detonación dejó seis víctimas mortales y más de mil heridos. Aquel atentado, cuyo principal responsable, Ramzi Yousef, terminó condenado por la justicia estadounidense, se convirtió en la primera gran advertencia sobre la vulnerabilidad del complejo financiero.
La amenaza, lejos de disiparse, adquirió una dimensión global cinco años después. El 7 de agosto de 1998, dos camiones bomba estallaron casi de forma simultánea frente a las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania. La magnitud de la agresión fue devastadora, dejando más de 200 muertos y miles de heridos. Este suceso marcó un punto de inflexión para Washington, que dejó de ver a Al-Qaeda como un peligro local y comenzó la persecución directa de Bin Laden y su organización. La reacción de Estados Unidos no se hizo esperar: ese mismo año ejecutaron ataques con misiles dirigidos contra posiciones del grupo en Afganistán y Sudán.
A pesar de la represalia militar estadounidense, Al-Qaeda no dio marcha atrás. Su estructura continuó expandiéndose y planificando agresiones. Fue entonces cuando comenzó a madurar una táctica tan inédita como destructiva: utilizar los propios símbolos de poder y movilidad de su adversario, los aviones comerciales, para perpetrar nuevos ataques.
Antes del golpe definitivo, el grupo terrorista daría una última gran señal. En el año 2000, dos años después de las detonaciones en África, Al-Qaeda ejecutó un atentado contra un buque de guerra estadounidense. Aquel suceso representó uno de los avisos finales de una sangrienta progresión que culminaría la mañana del 11 de septiembre.







