Cómo cuidar el árbol de magnolias y disfrutar de sus hermosas flores todo el verano

Con paciencia y cuidados adecuados, las magnolias pueden convertirse en el corazón de tu jardín, ofreciendo color, aroma y un toque de sofisticación natural. La clave está en elegir la especie correcta, regar y fertilizar de manera apropiada, y mantener la poda y propagación bajo control.

Magnolia, flores.
Magnolia, flores. Foto: Unsplash.

Las magnolias se consolidaron como uno de los árboles ornamentales más apreciados en América Latina. Sus flores fragantes y hojas brillantes no solo embellecen los jardines, sino que también aportan un toque de elegancia y frescura que los jardineros y paisajistas valoran enormemente.

Con especies tanto de hoja caduca como perenne, estas plantas se adaptan a distintos climas y espacios, convirtiéndose en un verdadero punto focal de cualquier jardín. Aunque crecen lentamente, las magnolias recompensan la paciencia con floraciones abundantes y follaje exuberante.

Magnolia, flores. Foto: Unsplash.

Cuidados del árbol de magnolias en verano

Estos árboles pueden ser cuidados por novatos o jardineros expertos. Solo hay que tener en cuenta que precisan cuidados especiales durante el verano, que no son complicados ni excesivos, sino simples ayudas extra para que se mantengan sanos y vigorosos.

Hay que regar cada dos a tres días en verano, o más si hace mucho calor o es muy seco, saturando el suelo pero sin encharcar. Lo ideal es utilizar agua de lluvia o acidificada (con unas gotas de limón/vinagre por litro) en caso de que el agua del grifo sea muy calcárea, es decir, con una alta concentración de minerales sueltos.

Este árbol prefiere pleno sol o semisombra, aunque tolera bien el sol intenso, especialmente si no es abrasador. A principios del verano, puedes aplicar un abono balanceado, sobre todo si notas que el crecimiento se ha estancado. Evita escoger un fertilizante con exceso de nitrógeno.

Árbol Magnolio. Foto: Unsplash.

Árbol de magnolia: guía práctica para cuidarlo y disfrutar de sus flores

1. Elegir la especie y el momento de plantación

  • Hoja caduca: plantarla en otoño o invierno para florecer en primavera y verano.
  • Hoja perenne: plantarla a inicios de primavera para que la floración se extienda durante la temporada cálida.

2. Preparar el suelo y riego

  • Evitar compactar la tierra alrededor de las raíces y limitar el tránsito cerca del árbol.
  • Optar por suelos húmedos, bien drenados y ligeramente ácidos, aunque pueden adaptarse a suelos arenosos, limosos y arcillosos.
  • Riego recomendado: para los primeros 3-6 meses, se recomienda 2-3 veces por semana, y para los primeros dos años, una vez por semana hasta que se establezca.

3. Luz y ubicación

  • Pleno sol o sombra ligera.
  • En climas cálidos o secos, algo de sombra por la tarde protege las hojas del sol intenso.
  • Evitar zonas con viento fuerte o heladas frecuentes, especialmente para especies delicadas como Magnolia stellata.

4. Fertilización

  • Fertilizar una vez al año, a inicios de primavera, con fertilizante orgánico de liberación lenta o balanceado (14-14-14 o 10-10-10).
  • Esparcir el fertilizante hasta 25 cm del tronco, evitando el contacto directo.
  • Evitar excederte con la cantidad, ya que puede quemar las raíces o el follaje.

5. Poda

  • Retirar ramas muertas o dañadas.
  • Acortar ramas largas después de la floración, hasta la unión con otra rama.
  • Las ramas principales de magnolias grandes pueden no regenerarse si se cortan desde la base.
  • 6. Propagación
  • Cortar un brote de 15 cm por encima de un nudo.
  • Retirar las hojas inferiores, dejando algunas superiores.
  • Sumergir en solución de enraizamiento y planta en maceta con sustrato húmedo y bien drenado.
  • Cubrir con plástico y mantener la humedad hasta que se desarrollen raíces.