No es un capricho: la ciencia explica por qué los gatos amasan mantas, almohadones e incluso a sus dueños
Este comportamiento, frecuente antes de dormir o en momentos de extrema tranquilidad, se origina en la etapa de lactancia y cumple una función clave en la sensación de seguridad del animal.

El amasado es uno de los comportamientos felinos más reconocibles y, al mismo tiempo, uno de los más malinterpretados. Aunque muchas personas lo consideran un gesto de ternura o una costumbre inofensiva, la ciencia ofrece una explicación mucho más profunda sobre por qué los gatos amasan mantas, almohadones o incluso el regazo de sus cuidadores.
Investigaciones en etología animal señalan que esta conducta tiene un origen instintivo y está estrechamente relacionada con las primeras etapas de vida del gato.

Según explican expertos en comportamiento felino de la Universidad de California en Davis (UC Davis), los gatitos comienzan a amasar durante la lactancia. Al presionar con las patas el vientre de la madre, estimulan la salida de leche y refuerzan el vínculo con ella.
Ese gesto queda asociado a sensaciones positivas como el bienestar, la protección y la tranquilidad. Con el paso del tiempo, el cerebro del gato conserva esa asociación y la reactiva en momentos de relajación. Por eso, en la edad adulta, el amasado suele aparecer antes de dormir o cuando el animal se siente cómodo en su entorno.
Desde el punto de vista etológico, se trata de una forma de autorregulación emocional. Amasar ayuda al gato a reducir el estrés y a generar una sensación de seguridad. No es casual que lo haga en superficies blandas, que reproducen estímulos similares a los experimentados en la infancia.

A este componente emocional se suma otro factor clave: el territorial. Las almohadillas de las patas contienen glándulas que liberan feromonas. Al amasar, el gato deja una marca química imperceptible para los humanos, pero fundamental para él. De esta manera, señala el objeto como familiar y propio, fortaleciendo su sensación de control sobre el entorno.
Otros comportamientos felinos que también tienen explicación científica
El amasado no es un caso aislado. Durante años, la ciencia logró descifrar otras conductas felinas que antes parecían inexplicables. Uno de los ejemplos más conocidos es el ronroneo.

Aunque suele asociarse al placer, los gatos también ronronean cuando están heridos, enfermos o incluso en situaciones de dolor extremo. Estudios citados por UC Davis indican que este sonido puede funcionar como una forma de autoconsuelo y como una señal para solicitar atención o cuidado.
Otro comportamiento habitual es el de llevar “regalos” a casa. Cuando un gato deposita una presa o un juguete frente a su humano, está respondiendo a un instinto de enseñanza: actúa como si su cuidador fuera un miembro inexperto del grupo al que debe mostrarle cómo cazar.

En algunos casos, el amasado se combina con la succión o mordisqueo de telas. Los especialistas asocian esta conducta con un destete precoz, que refuerza la necesidad de recrear experiencias de consuelo en la edad adulta.
Comprender por qué los gatos amasan las mantas y repiten ciertos comportamientos no solo satisface la curiosidad humana, sino que permite mejorar su bienestar y fortalecer la convivencia diaria. Detrás de cada gesto felino hay una historia evolutiva que sigue manifestándose en el presente.

















