Toneladas de ropa contaminan el Desierto de Atacama, y acusan a Chile de incumplir un fallo para reparar el daño ambiental
La Justicia chilena le impuso al país vecino una serie de medidas reparatorias, pero hasta ahora no hay avances. En el basurero textil se desechan anualmente toneladas de ropa usada y otros residuos como neumáticos, partes de autos y más.

Una Fundación argentina acusa al Gobierno de Chile de no acatar la resolución del Primer Tribunal de Antofagasta que, en un fallo inédito emitido en septiembre de 2025, responsabilizó al país por el daño ambiental causado por el basurero textil clandestino en el Desierto de Atacama, el más grande de toda Latinoamérica.
Así lo afirmó el empresario Guillermo Whpei, quien a través de la Fundación para la Democracia Internacional, fue uno de los principales encargados de visibilizar esta situación, y ahora busca que el Estado Chileno cumpla con el fallo que lo obliga a presentar un plan y tomar medidas para reparar el daño ambiental causado por la industria textil.
El Desierto de Atacama es el lugar más árido del mundo y el sitio elegido por las grandes multinacionales textiles de Estados Unidos, Europa y Asia para descartar sus desechos.
Todos los años la industria produce millones de prendas de temporada, que rápidamente son descartadas o ni siquiera llegan a venderse, y resulta más barato trasladar los residuos que reciclarlos.
El puerto de Iquique se ha convertido en la puerta de entrada de ese flujo de ropa por su baja presión impositiva ante este tipo de productos: se calcula que por allí ingresan entre 120.000 y 180.000 toneladas de ropa por año. Una parte de esos desechos son revendidos o reutilizados, pero la mayoría termina en el Desierto de Atacama, que actualmente funciona como un enorme cementerio textil, donde se pueden observar montañas de prendas de segunda mano, aunque también hay muchas nuevas con etiqueta y otras quemadas.
El argentino Whpei, junto a otras figuras y organizaciones nternacionales, expuso durante años con estudios, informes y difusión en redes sociales y medios de comunicación el entramado de consumo desmedido, falta de regulación y negligencia estatal que llevaron a esta situación que afecta seriamente el ecosistema.
Finalmente, el año pasado la situación llegó a la Justicia chilena y el Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta reconoció que el país vecino incurrió en falta por omisión, al no prevenir ni fiscalizar la disposición ilegal de residuos textiles en terrenos fiscales ubicados en la comuna de Alto Hospicio. Se trata de un fallo inédito que marca un precedente histórico, al ser la primera vez que se responsabiliza a Chile por un daño ambiental derivado de su propia inacción.

El fallo demostró que efectivamente hubo daño ecológico y obligó al Estado a presentar un plan de reparación ambiental de diez años, que incluya: diagnóstico, retiro y reposición seguros, restauración de suelos, recuperación del paisaje, trazabilidad (asegurar que cada caja que llega a Iquique tenga un destino verificable) y publicación de los costos reales del rescate.
Poco tiempo después del fallo, el Consejo de Defensa del Estado (CDE) presentó un recurso de casación ante la Corte Suprema para anular la sentencia del Primer Tribunal Ambiental y dejarla sin efecto. Según el documento presentado por el procurador fiscal de Antofagasta, Alfredo Larreta Granger, la resolución de la Justicia contiene “vicios formales” y “errores de derecho”.
Entre las supuestas fallas, acusa que la resolución no fue dictada por los mismos integrantes que componían el Tribunal Ambiental que participaron de la audiencia inicial, y que el demandante habría excedido sus propios límites de acción al exigir la elaboración de un plan de reparación amplio.
Mientras se espera la resolución de este problema, Whpei acusa al país vecino de no tomar medidas al respecto. “La resolución de la Justicia chilena es clara. Sin embargo, todavía no se avanzó en el plan de reparación, no se tomó una sóla medida al respecto y las montañas de ropa se siguen acumulando en el Desierto de Atacama”, afirma el argentino.
En ese sentido, destacó la importancia de que “las autoridades de Chile de ahora y de los gobiernos que vienen, sean del color político que sean, deberían acatar la resolución judicial y tener entre sus prioridades el seguimiento del plan de reparación”.
“Durante décadas el Estado de Chile miró para otro lado, beneficiándose económicamente con el ingreso de toneladas de ropa de todo el mundo en sus puertos y luego desechándolos en el desierto, lo que produce un daño que perjudica al planeta en el que vivimos todos. Atacama es un lugar único en el mundo, y esta situación nos hace recapacitar que no existe belleza si no hay compromiso”, concluyó.


















