Encuentran una planta que se creía extinta hace 135 años.
Encuentran una planta que se creía extinta hace 135 años. Foto: IUCN

Durante 135 años, la Passiflora clypeophylla permaneció oculta en los escarpados acantilados de la comunidad Rubel Cruz, en el departamento de Alta Verapaz, Guatemala. La planta había sido descrita en 1891 a partir de un único ejemplar recolectado en abril de 1889.

El botánico John Donnell Smith registró entonces la localidad como Barranca Rubel Cruz, Alta Verapaz, a 2.500 pies de altitud. Sin embargo, nunca volvió a hallarse otro espécimen. Con el deterioro del material original, el taxón fue considerado un nombre dudoso.

Con el paso del tiempo y tras varios intentos fallidos de redescubrimiento, la especie fue catalogada como extinta. Así, durante más de un siglo, no se conoció ningún ejemplar vivo ni preservado en condiciones adecuadas.

Encuentran una planta que se creía extinta hace 135 años. Foto: Wikipedia

La expedición que devolvió la esperanza

En 2024, el investigador británico Jay Kuethe, de la Universidad de Auckland, organizó una nueva expedición mientras trabajaba en una monografía del género Passiflora. Contó con apoyo de la UICN en Guatemala y coordinación con el Centro de Estudios Conservacionistas (CECON) de la USAC.

Debido a la topografía escarpada y al aislamiento del cañón, fue imprescindible solicitar autorización al Pueblo Indígena Maya Q’eqchi’. La comunidad de Rubel Cruz otorgó permisos excepcionales tras reuniones con sus autoridades. Este acuerdo garantizó respeto por los derechos territoriales y culturales.

El equipo, integrado por Saban Sequen, Markus Vargas y Dennis Imanol Medina Chub, descendió al cañón el 21 de febrero de 2024. Tras una travesía compleja, localizaron ejemplares vivos a unos dos tercios del descenso. El hallazgo marcó uno de los primeros ingresos científicos no Q’eqchi’ en 135 años.

Características y hábitat de Passiflora clypeophylla

La Passiflora clypeophylla pertenece a un linaje conocido por su adaptabilidad y rápida reproducción. Habita bosques húmedos en cañones con rocas calizas, entre 1.250 y 1.300 metros sobre el nivel del mar. Su entorno está dominado por vegetación primaria bien conservada.

Encuentran una planta que se creía extinta hace 135 años. Foto: IUCN

La especie presenta hojas coriáceas, brillantes en su superficie superior, además de zarcillos y glándulas características del género. Estas adaptaciones le permiten trepar entre rocas y árboles en ambientes de alta humedad. Su localización en paredes escarpadas pudo haber favorecido su supervivencia.

El aislamiento geográfico y la baja aptitud agrícola del terreno ayudaron a preservar fragmentos de bosque. Así, la especie logró mantenerse en parches remanentes pese a la presión ambiental regional.

Conservación y futuro de la especie

Tras el redescubrimiento, se recolectó nuevo material de herbario y se documentaron fotografías, medidas y descripciones actualizadas. Este registro permitirá clarificar su identidad taxonómica.

Parte del material vivo fue trasladado al Jardín Botánico del CECON, en la Ciudad de Guatemala, para su cultivo y conservación ex situ. De este modo, se busca multiplicar ejemplares y asegurar su supervivencia. La reintroducción futura dependerá de la protección continua del hábitat.

El caso demuestra la importancia del conocimiento local y la cooperación intercultural en la conservación. Además, subraya que incluso especies declaradas extintas pueden persistir en refugios naturales. Proteger estos ecosistemas es clave para resguardar la biodiversidad aún desconocida.