¿Es conveniente darle sobras de asado a tu perro?: los beneficios y las precauciones, según los veterinarios
Los especialistas en nutrición canina coinciden en que la carne asada puede ofrecerse solo en casos puntuales. El exceso de grasa, sal o condimentos puede provocar desde malestares digestivos hasta problemas más serios de salud.

Los dueños de perros suelen buscar opciones más naturales para complementar la alimentación de sus mascotas y evitar premios ultraprocesados. En ese camino, muchas veces aparecen las sobras del asado como una tentación.
Sin embargo, no todo lo que queda de la parrilla es adecuado para los perros, y conviene saber cuándo puede ser seguro y cuándo es mejor evitarlo. Veterinarios y especialistas en nutrición canina coinciden en que la carne asada puede ofrecerse solo en casos puntuales y con muchas precauciones.

Los beneficios de darle asado a tu perro
Si está bien cocida, no tiene sal, salsas, condimentos ni huesos, y se trata de un corte magro, puede darse en pequeñas cantidades a un perro sano. La carne vacuna y otras carnes magras aportan proteínas de buena calidad, pero no deben reemplazar el alimento balanceado.
- Aporta proteínas esenciales, necesarias para el mantenimiento de la masa muscular y el sistema inmunológico.
- Provee micronutrientes como hierro y vitaminas del complejo B que apoyan diversas funciones corporales.
- Puede ser una recompensa ocasional, especialmente para perros activos que pueden manejar una golosina proteica extra.
¿Cada cuánto tiempo recomiendan darle asado a los perros?
El principal punto es la moderación. Un trocito ocasional no suele ser un problema, pero las sobras del asado no deben formar parte habitual de la dieta. El exceso de grasa, sal o condimentos puede provocar desde malestares digestivos hasta problemas más serios de salud.

- Perros pequeños: un par de trocitos pequeños de carne magra sin grasa ni condimentos, una o dos veces por semana como máximo.
- Perros medianos: porciones moderadas, no más de 2 veces por semana.
- Perros grandes: porciones algo mayores, siempre sin excederse y no más de 2 o 3 veces por semana.
Las precauciones que hay que tener antes de darle asado a tu perro

Si bien la carne asada puede no ser tóxica, existen varios factores que pueden hacerla peligrosa si no se presta atención:
- Condimentos y salsas: la carne de asado a menudo tiene sal, ajo, cebolla, pimienta u otras especias y salsas que pueden irritar el sistema digestivo del perro o incluso ser tóxicas en algunos casos.
- Grasa y piel: el exceso de grasa puede desencadenar pancreatitis, una inflamación dolorosa y potencialmente grave del páncreas.
- Huesos cocidos: nunca le des huesos cocidos a tu perro: pueden astillarse y causar atragantamiento, perforaciones o bloqueos intestinales.
- Quemaduras y alimentos calientes: la carne recién salida de la parrilla puede estar muy caliente y quemar la boca o el esófago de tu perro.
- Evaluar condiciones específicas: perros con problemas de salud como pancreatitis, obesidad o alergias alimentarias podrían no tolerar bien las sobras de asado y deberían evitarlas por completo bajo recomendación veterinaria.
En resumen: si se comparte carne del asado con un perro, debe ser sin aderezos, sin huesos, bien cocida y en porciones muy chicas. Y siempre como algo excepcional, no como una costumbre.



















