Brasil: ordenaron la detención de la abogada argentina acusada de racismo
La Justicia de Brasil ordenó que se haga efectiva la detención de Agostina Páez, quien tiene una tobillera electrónica en su tobillo para no poder salir del país.

La Justicia de Brasil pidió la detención de Agostina Páez, la joven argentina que fue acusada de haber realizado gestos racistas durante un conflicto en Ipanema. La abogada tuvo una pelea con empleados de un bar que terminó con gestos repudiables que fueron captados por las cámaras.
Hasta este jueves, la mujer tenía tobillera electrónica para constatar que no salga de Brasil. Durante la jornada del miércoles, el Ministerio Público de Río de Janeiro pidió la detención frente al “riesgo de fuga”.

En declaraciones al medio Info del Estero, la defensa de Agostina Páez indicó que es “una medida exagerada, ya que Agostina siempre estuvo a derecho y a disposición cada vez que la llamaron”.
Según la causa, la situación judicial de la argentina se agravó luego de que la Fiscalía rechazara el argumento de la defensa, que sostenía que los gestos y dichos realizados por la joven eran simplemente una “broma con amigas”, pero para los fiscales, existió una clara intención ofensiva
De acuerdo con los medios locales, los representantes del Ministerio Público descartaron la actitud de las amigas de Páez, ya que habrían intentado frenar esas conductas, lo que demostraría que la acusada era consciente de la gravedad de sus actos.
Los relatos de las víctimas fueron respaldados por testigos presenciales y registros de cámaras de seguridad, elementos que reforzaron la acusación. Además, la denuncia detalla que Páez continuó con las ofensas racistas después de salir del bar.
La abogada argentina podría pasar entre 2 y 5 años en prisión en Brasil
La Justicia de Rio de Janeiro confirmó que Agostina Páez deberá continuar detenida luego de los agravios en una salida nocturna en el bar y que la figura penal por la que fue acusada contempla penas de prisión de entre 2 y 5 años.

Según la Fiscalía, el hecho se produjo tras un conflicto al momento de pagar la cuenta. En ese contexto, Páez se dirigió de manera agresiva a los mozos del local, a quienes insultó verbalmente en la vía pública. Los trabajadores le advirtieron que ese tipo de conducta constituía un delito en Brasil, pero la abogada continuó con los agravios.
De acuerdo con la acusación, luego se dirigió a la cajera del bar, a quien llamó “mono” mientras realizaba gestos imitando al animal, lo que fue considerado un acto discriminatorio de carácter racial. La Policía Civil dio por concluida la investigación el 23 de enero, al considerar que existían pruebas suficientes para avanzar a favor de los trabajadores denunciantes.














