Pileta, piscina, verano.
Pileta, piscina, verano. Foto: Freepik

Las piletas tradicionales de líneas rectas y bordes rígidos comienzan a quedar atrás. En su lugar, las piletas tipo laguna, también llamadas naturalizadas, ganan protagonismo en los jardines argentinos y se posicionan como una de las tendencias más fuertes del verano.

Inspiradas en playas, lagos y paisajes silvestres, proponen una forma distinta de disfrutar el agua, más conectada con la naturaleza y el descanso.

Pileta tipo laguna, la nueva tendencia del verano. Foto: Pinterest.

Este tipo de diseño no busca imponerse sobre el entorno, sino integrarse al paisaje. El agua deja de ser un elemento aislado y pasa a formar parte del jardín, generando una experiencia sensorial que combina estética, confort y disfrute pausado.

¿Qué son las piletas tipo laguna y por qué son furor?

Las piletas tipo laguna se caracterizan por abandonar la simetría clásica y adoptar formas orgánicas, curvas suaves y contornos irregulares que imitan el recorrido natural del agua. Esta estética genera una sensación visual más liviana y armónica, ideal para jardines amplios, aunque también adaptable a espacios medianos con un buen proyecto paisajístico.

Según publicó la revista Ohlalá!, este estilo apunta a crear un “oasis” doméstico, donde la pileta se funde con la vegetación y el terreno, logrando continuidad visual y una atmósfera relajada, similar a la de un resort o destino natural.

Pileta tipo laguna, la nueva tendencia del verano. Foto: Pinterest.

Entre los elementos que definen este tipo de piletas se destacan:

  • Formas irregulares y curvas que evitan los ángulos rectos.
  • Revestimientos en tonos arena, beige o piedra clara, que aportan profundidad visual.
  • Efecto de agua cristalina, asociado a playas y lagunas naturales.
  • Diseño que prioriza la integración con el entorno antes que la simetría.

El resultado es una pileta que parece “nacer” del jardín, en lugar de superponerse a él.

Materiales y terminaciones que marcan la diferencia

El realismo y la calidez son claves en este tipo de diseño. Por eso, se utilizan materiales nobles y texturas naturales:

  • Revestimientos símil piedra, cuarzo o microcemento.
  • Bordes atérmicos irregulares o desdibujados.
  • Playas húmedas con terminación antideslizante.

Estos recursos no solo mejoran la estética, sino que también aportan confort y seguridad.

Pileta tipo laguna, la nueva tendencia del verano. Foto: Pinterest.

A su vez, la vegetación es una de las grandes protagonistas. Palmeras, gramíneas, juncos, helechos y especies tropicales refuerzan la sensación de oasis y aportan sombra, movimiento y frescura.

El secreto está en acompañar las curvas del diseño sin saturar, permitiendo que el verde enmarque el agua de forma natural y fluida.

Pensadas para el relax y el disfrute social

A diferencia de las piletas clásicas, estas propuestas priorizan el descanso antes que la natación intensiva. Por eso, suelen incluir:

  • Solárium húmedo.
  • Escalones amplios y cómodos.
  • Bancos sumergidos.
  • Sectores de poca profundidad.

Más que una pileta, se convierten en un espacio de encuentro, ideal para reuniones familiares y momentos de contemplación.

Pileta tipo laguna, la nueva tendencia del verano. Foto: Pinterest.

Consejos para sumar una pileta tipo laguna en casa

Antes de encarar un proyecto de este estilo, los especialistas recomiendan:

  • Evaluar el espacio disponible: funcionan mejor en jardines medianos y grandes, aunque pueden adaptarse.
  • Elegir una paleta armónica: tonos claros para el agua y verdes variados en el entorno.
  • Planificar el mantenimiento: requieren sistemas de filtrado eficientes y limpieza regular.
  • Incorporar iluminación cálida: luces LED subacuáticas y spots bajos realzan el paisaje nocturno sin perder naturalidad.

En un contexto donde el hogar se redefine como refugio y espacio de disfrute, las piletas tipo laguna reflejan un cambio de estilo de vida. Lejos del diseño rígido y funcional, proponen vivir el verano de una manera más relajada, conectada con la naturaleza y con la sensación permanente de estar de vacaciones, sin salir de casa.