Más práctico que el escurridor de platos: la nueva tendencia que se impone en las cocinas para secar utensilios
Con cocinas cada vez más reducidas, el escurridor tradicional perdió sentido: ocupa lugar fijo en la mesada, acumula agua en la base y, con el tiempo, puede generar humedad, malos olores y bacterias.

Los clásicos escurridores de plástico o metal empiezan a desaparecer de las cocinas modernas. En 2026, los espacios más elegantes y funcionales apuestan por una alternativa que cambia por completo la forma de secar la vajilla y suma diseño, practicidad y una mirada más sustentable.
Por qué el escurridor de siempre ya no funciona
Con cocinas cada vez más integradas y superficies más reducidas, cada objeto cumple un rol clave. En ese contexto, el escurridor tradicional perdió sentido: ocupa lugar fijo en la mesada, acumula agua en la base y, con el tiempo, puede generar humedad, malos olores y bacterias.

Además, su estructura rígida y poco estética no dialoga con las nuevas cocinas, donde el orden visual y la limpieza constante son parte del diseño.
La lámina de silicona, el nuevo básico del hogar
La solución llegó de la mano de la lámina de silicona, un accesorio flexible, liviano y sorprendentemente eficiente. Gracias a sus relieves y canales integrados, el agua escurre directamente hacia la bacha, evitando charcos y facilitando la higiene.

Algunos modelos incorporan bordes elevados y espacios diferenciados para platos, cubiertos y copas, lo que mejora el secado y aporta mayor estabilidad.
Funcionalidad que se nota en el día a día
La silicona resiste altas temperaturas, golpes y el uso intensivo, sin deformarse ni oxidarse. Una vez que se termina de usar, se limpia fácilmente, se seca y se guarda enrollada en un cajón, liberando la mesada en cuestión de segundos.

Un cambio alineado con el consumo responsable
Más allá de lo estético, esta tendencia responde a una forma de consumo más consciente. Optar por materiales durables reduce el descarte frecuente de plásticos de baja calidad y contribuye a generar menos residuos a largo plazo.
Así, la lámina de silicona se consolida como uno de los objetos clave de las cocinas del futuro: práctica, discreta y pensada para quienes buscan funcionalidad sin resignar diseño ni compromiso ambiental.













