
Parece el escenario de una película de época, pero es uno de los rincones históricos más sorprendentes de la Argentina. Una casona señorial, amplias galerías, árboles centenarios y un lago artificial forman parte del paisaje de Estancia La Paz, el antiguo refugio de verano de Julio Argentino Roca.
Ubicada en Ascochinga, Córdoba, al pie de las Sierras Chicas, la propiedad abarca unas 500 hectáreas. En su interior conviven un casco histórico, un hotel boutique de 20 habitaciones, gastronomía, golf, polo, actividades ecuestres y una reserva natural atravesada por el río Ascochinga.
Sin embargo, detrás de su actual propuesta turística existe una historia vinculada con los orígenes coloniales, la organización nacional y algunos de los dirigentes más influyentes del país.
De un antiguo puesto colonial a una residencia presidencial
Los orígenes de la propiedad se remontan al siglo XVIII, cuando el territorio formaba parte de un puesto conocido como Corral de Piedra, integrado a la extensa Estancia Santa Catalina. Después de la expulsión de los jesuitas en 1767, las tierras pasaron a la administración civil y fueron adquiridas en 1780 por Francisco Antonio Díaz.

A comienzos del siglo XIX, la propiedad quedó en manos de Eloísa Díaz y Tomás Funes. Fue Funes quien impulsó, a partir de 1830, la construcción del casco original. En 1859 decidió cambiar el nombre del establecimiento por Estancia La Paz, en referencia al Pacto de San José de Flores.
Décadas después, Clara Funes contrajo matrimonio con Julio Argentino Roca. Hacia finales del siglo XIX, el dirigente transformó la estancia en su residencia de verano y ordenó remodelar la casona con elementos de estilo neoclásico e italiano.
El lugar donde descansaba Julio Argentino Roca
Roca fue presidente de la Argentina entre 1880 y 1886, y nuevamente entre 1898 y 1904. Durante sus estadías en Córdoba, Estancia La Paz no funcionó solamente como una residencia familiar. También se convirtió en un destacado centro político y social.
Por sus salones y jardines pasaron figuras como Domingo Faustino Sarmiento, Nicolás Avellaneda, Bartolomé Mitre, Carlos Pellegrini, José Figueroa Alcorta, Miguel Juárez Celman y Ramón J. Cárcano. Las conversaciones y reuniones realizadas en la propiedad consolidaron al lugar como una suerte de sede informal del poder nacional durante los meses de verano.
La relación con la política era todavía más profunda. Mientras Clara Funes estaba casada con Roca, su hermana Elisa fue esposa de Miguel Juárez Celman, también presidente de la Nación.
El sorprendente parque diseñado por Carlos Thays
Uno de los mayores tesoros de la estancia se encuentra fuera de la casona. Roca convocó al reconocido paisajista francés Carlos Thays para diseñar un parque de aproximadamente 100 hectáreas, con senderos, avenidas arboladas, perspectivas abiertas y un lago artificial.

Thays organizó tipas, plátanos, eucaliptos, algarrobos y otras especies de gran porte para crear un paisaje integrado con las sierras. El resultado fue un jardín monumental que, más de un siglo después, continúa siendo una de las postales más reconocibles del lugar.
El lago artificial completa la escena y permite contemplar el reflejo del casco histórico en el agua, rodeado por una vegetación que cambia de colores según la estación.
Del deterioro a su transformación en hotel boutique
Después de décadas de esplendor, la propiedad atravesó un período de abandono. Su recuperación comenzó durante la década de 1990, cuando el complejo fue restaurado y reconvertido para recibir huéspedes, desarrollar una propuesta gastronómica y sumar actividades relacionadas con el turismo rural.
Actualmente, Estancia La Paz funciona como un hotel boutique de 20 habitaciones. En el casco histórico se encuentra la exclusiva Suite Roca, restaurada cuidadosamente para conservar su arquitectura y distribución original.

También funciona allí el Restaurante 1830, cuyo nombre recuerda el año en el que comenzó la construcción de la casona. Su carta combina productos de estación, cocina argentina y recetas regionales reinterpretadas. La propuesta se completa con el Rincón de Fuegos, ubicado junto al lago, y el Bar Los Troncos, dentro del club house de golf.
Dónde queda Estancia La Paz y qué actividades ofrece
Estancia La Paz está ubicada en Ascochinga, a unos 57 kilómetros de Córdoba capital y cerca de localidades como Jesús María y La Granja. Se puede acceder por las rutas provinciales E53 y E66.

Además de recorrer su parque histórico, los visitantes pueden realizar cabalgatas, trekking, paseos guiados, tenis, golf y actividades rurales. El complejo también posee canchas de polo, piscina y espacios de descanso rodeados por el bosque.
Más que un hotel de lujo, Estancia La Paz conserva un fragmento vivo de la historia argentina. Sus galerías ya no reciben reuniones presidenciales, pero todavía guardan las huellas de una época en la que buena parte del poder político nacional se encontraba, durante el verano, entre las sierras de Córdoba.

















