Acné en verano: por qué el sol puede empeorarlo y cómo prevenir los brotes
Si bien el bronceado puede disimular imperfecciones, la radiación solar podría generar el efecto rebote. Cuáles son los cuidados importantes para mantener la piel siempre saludable.

Durante años, se instaló la idea de que exponerse al sol ayuda a “secar” los granitos y mejora la apariencia del acné, pero aunque la piel pueda lucir más pareja con el bronceado, lo cierto es que las imperfecciones se vuelven más notorias con el paso del tiempo. Por eso, a veces el sol puede convertirse en un aliado engañoso que provoca el efecto rebote durante el verano.

Esto sucede porque la radiación ultravioleta genera deshidratación superficial y altera el equilibrio natural de la piel. Esto genera que los poros de la piel produzcan más sebo y, en vez de reparar los brotes, reaparecen y el acné se vuelve más intenso.
De hecho, un estudio publicado en Dermatology Times indica que más del 50% de las personas que sufren acné, experimentaron un empeoramiento de sus lesiones durante los meses de verano. Por este motivo, es importante tener en cuenta algunos tips para cuidar la piel, evitar rebrotes y combatir los granitos.

Consejos para cuidar la piel con acné en verano
Los especialistas en dermatología recuerdan que, aquellas personas que tienen problemas de acné son especialmente sensibles al sol y por eso, deben tener algunos cuidados esenciales más allá de usar un protector solar dermatológicamente testeado y reaplicarlo cada 2 horas. Por eso, lo tips más recomendados son los siguientes:
- Limpieza suave: evitar exfoliantes agresivos y jabones muy fuertes. Mantener la piel limpia ayuda a prevenir la obstrucción de poros.
- Hidratación constante: incluso la piel grasa necesita humectación. Cremas ligeras y geles hidratantes son ideales.
- Evitar tocarse la cara: manipular los granos aumenta la inflamación y el riesgo de manchas.
- Consultar al dermatólogo: para tratamientos tópicos o medicamentos que ayuden a controlar el acné y proteger la piel del sol.
- Evitar horas de máxima radiación: entre las 10 y las 16, la radiación es más intensa y puede empeorar el daño cutáneo.

Con estos cuidados, es posible disfrutar del verano sin que el sol se transforme en un enemigo de la piel. La prevención y la constancia son la clave para mantener los brotes bajo control y minimizar cicatrices o manchas a largo plazo.
















