La alimentación tiene un impacto directo en el proceso de envejecimiento.
La alimentación tiene un impacto directo en el proceso de envejecimiento. Foto: Freepik.

La manera en que se organiza la alimentación puede tener un impacto directo en el proceso de envejecimiento. De acuerdo con especialistas en nutrición y longevidad, a partir de los 60 años es recomendable revisar ciertos hábitos vinculados con la frecuencia de las comidas y con la forma en que el organismo obtiene y utiliza la energía.

Uno de los enfoques más difundidos en este campo sostiene que el cuerpo funciona con una especie de “presupuesto” energético limitado a lo largo de la vida. Por ese motivo, administrarlo de manera adecuada (a través de la alimentación, el descanso y la actividad física) resulta clave para sostener la salud y el bienestar durante más tiempo.

Esta perspectiva es promovida por la doctora Toña Lizarraga, quien durante más de diez años se desempeñó como asesora médica y nutricional del FC Barcelona y actualmente cumple un rol similar en la Real Federación Española de Fútbol. Su enfoque busca comprender cómo se transforma el cuerpo con el paso del tiempo y cómo adaptar los hábitos para acompañar esos cambios.

La alimentación tiene un impacto directo en el proceso de envejecimiento. Foto: Freepik.

Qué cambio conviene hacer en la alimentación a partir de los 60 años

Para Lizarraga, el primer paso es entender que el organismo dispone de una cantidad limitada de energía a lo largo de la vida. “Todos tenemos un presupuesto de energía para toda la vida, como si fuera una vela; hay etapas en las que la quemamos más rápidamente y otras en las que pensamos: ‘¿Y si pudiera hacer que no se consuma tan deprisa?’”, explicó en una entrevista. Según la especialista, aprender a gestionar ese recurso es uno de los pilares para alcanzar una mayor longevidad.

En ese contexto, la relación entre alimentación, actividad física y descanso adquiere un papel fundamental. La experta destaca que estos tres factores influyen directamente en el uso de la energía y en el funcionamiento celular. Dormir lo suficiente, mantenerse activo y ajustar la dieta ayuda a conservar ese equilibrio.

La alimentación tiene un impacto directo en el proceso de envejecimiento. Foto: Unsplash.

Con el paso de los años, el cuerpo también cambia su forma de responder a distintos estímulos. Por eso, Lizarraga advierte que no siempre es conveniente mantener exactamente los mismos hábitos que en la juventud. “Se puede hacer el mismo ejercicio con 25 años que con 60 o comer lo mismo, pero el cuerpo cambia y reacciona de forma diferente. Hay que comprenderlo”, señaló.

En relación con la alimentación, la especialista sugiere que a partir de cierta edad puede ser beneficioso espaciar más las comidas, con el objetivo de favorecer un descanso metabólico. “Aprender a hacerlo a los 60 implica, por ejemplo, no comer con tanta frecuencia como a los 25, porque tu hígado, que es uno de tus mejores amigos, te está pidiendo que le dejes unas horas de descanso”, explicó.

La alimentación tiene un impacto directo en el proceso de envejecimiento. Foto: Freepik

Durante ese período sin ingesta, el organismo puede utilizar la grasa almacenada como fuente de energía y mejorar su capacidad de adaptación metabólica, un proceso que, según distintos especialistas, puede favorecer el mantenimiento de la salud con el paso del tiempo.