Expertos revelaron cuánta agua tienen que tomar los mayores de 60 años para cuidar su salud cerebral y física
La hidratación se vuelve fundamental en personas mayores. Sin embargo, ahora se conoció con precisión las cantidades.

La importancia de tomar agua es un dato popularmente conocido, sobre todo, en adultos mayores.
Sus beneficios tienen que ver con prevenir el deterioro cognitivo, reducir el riesgo de enfermedades relacionadas al envejecimiento y mantener un buen estado de salud general.

En tanto, se comprobó que consumir menos agua de la recomendada incrementa el riesgo de complicaciones cerebrales y físicas.
El estudio que acerca precisiones
El estudio realizado por el equipo de científicos de Corea del Sur, KBASE Research Group, reveló que quienes consumen menos de 1,2 litros de agua por día presentan mayores niveles de depósito de amiloide-β y más daño en la sustancia blanca cerebral, en comparación con quienes mantienen una ingesta superior.
Según el informe, “una baja ingesta diaria de líquidos se asoció significativamente con un mayor nivel de depósito de amiloide-β, especialmente en individuos negativos para apolipoproteína E4”.

En la misma línea, otro artículo científico apunta que “la deshidratación sostenida incrementa considerablemente las probabilidades de infecciones urinarias, hipertensión y accidente cerebrovascular”, y que tanto la memoria a corto plazo como la atención visual sostenida se ven afectadas negativamente cuando los niveles de hidratación son bajos.
“El agua es esencial para la función cerebral, pero su papel en la cognición recién empieza a ser comprendido” y que los mayores de 60 aos constituyen uno de los grupos más vulnerables a la deshidratación, junto con los niños.
Las limitaciones que aún presentan este tipo de estudios
Las investigaciones revisadas reconocen limitaciones en la metodología, como la falta de mediciones objetivas del estado de hidratación y la dificultad para estandarizar las pruebas cognitivas.

Especialistas sugieren que futuras investigaciones deberían incluir biomarcadores, estudios de neuroimagen y protocolos experimentales más precisos para determinar el impacto real de la hidratación en la cognición.
A pesar de estas limitaciones, los datos disponibles respaldan el valor de la hidratación como pilar para el mantenimiento de la función física y mental en la vejez.














