El hallazgo de objetos de más de 45 mil años de antigüedad genera interrogantes acerca de los ancestros del ser humano

Un equipo de científicos internacionales realizó una investigación sobre herramientas de la época que explican la migración de las primeras especies de humanos.

Por Canal26

Lunes 5 de Febrero de 2024 - 20:35

La reconstrucción del rostro de un neandertal. Foto: EFE Foto: Reconstrucción del primer neandertal de los Países Bajos, apodado Krijn, se exhibe en el Museo Nacional de Antigüedades de Leiden, Países Bajos EFE/Bart Maat. EFE

Cuando se habla de los neandertales que habitaban en Europa se hace referencia a la última especie de homínidos que habitó el Viejo Continente, hace 300.000 años, decenas de miles de años antes de la llegada del Homo sapiens, que para esa época habitaba gran parte de África.


Una nueva investigación científica publicada en la revista Nature, puede llegar a cambiar la perspectiva sobre estos objetos.  Gracias a nuevos análisis de los restos de la cueva de Ilsenhöhle en Ranis (Alemania), un yacimiento asociado a la cultura LRJ, se pudo demostrar que ese lugar fue ocupado por humanos modernos desde hace 47.500 años, mucho antes del fin de los neandertales.

De esta manera se refuerza la idea de un mosaico de poblaciones y culturas humanas distintas presentes en Europa durante el Paleolítico Medio y Superior.

Busto de Neandertal, Homo neanderthalensis, Museo Nacional de Historia Natural, DC. Foto: Alamy / Reuters Busto de Neandertal, Homo neanderthalensis, Museo Nacional de Historia Natural, DC. Foto: Alamy / Reuters 

La recreación fue relatada en el documental “Secretos de los neandertales”. Foto: CNN

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Avance de la investigación

Un equipo internacional de científicos regresó al lugar entre 2016 y 2022, con el fin de seguir analizando la información recolectada en la década del '30 e identificar el origen de los objetos. Sucede que entre 1932 y 1938 se descubrió la la mencionada cueva que terminó siendo una gran fuente de estudio, ya que se encontraron herramientas con forma de hoja, asociados a los últimos neandertales, uno de los ancestros del ser humano.

La nueva excavación llegó hasta los ocho metros de profundidad y, tras retirar una roca de 1,7 metros, el equipo descubrió nuevos restos, esta vez humanos y bien conservados. Además, reexaminaron los fragmentos óseos encontrados en la década de 1930 y descubrieron varios huesos humanos que durante todo este tiempo habían sido catalogados erróneamente como huesos de animal.

En total, identificaron trece restos óseos humanos cuyo ADN reveló que pertenecían a un mismo individuo de Homo sapiens o a varios parientes maternos que hace 47.500 años formaron parte de los primeros hombres modernos que habitaron Europa.

Objetos hallados en la cueva de Ilsenhörne. Foto: Institut Ctalá de Paleoecología Humana i Evolució Social Objetos hallados en la cueva de Ilsenhörne. Foto: Institut Ctalá de Paleoecología Humana i Evolució Social

Sumado a lo mencionado anteriormente, otros dos equipos de científicos estudiaron las condiciones climáticas y el entorno que encontraron aquellos grupos pioneros de Homo sapiens en Ranis, y examinaron su capacidad de adaptación. 

Los análisis de isótopos estables en dientes y huesos de animales ayudaron a descubrir que hace entre 45.000 y 43.000 años Ranis era un lugar muy frío con paisajes esteparios similares a los de la Siberia actual o el norte de Escandinavia y que las condiciones climáticas se enfriaron aún más a lo largo de los años.

Neandertal. Foto: Pixabay.

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Conclusiones del estudio

El estudio explica que los aquellos primeros sapiens se desplazaban en pequeños grupos y en incursiones cortas y expeditivas en las que cazaban grandes mamíferos terrestres, como caballos, rinocerontes y renos.

Para los investigadores actuales, las hojas talladas fueron un invento sapiens, quienes terminaron siendo reemplazados por la última gran oleada humana que tuvo su origen hace menos de 40.000 años.

Se cree que esa oleada borró la huella genética de los sapiens quienes habían logrado adaptarse al frío del norte de Europa y que habían empleado nuevas herramientas que le fueron útiles a los Neandertales durante 800 siglos anteriores.