El Efecto Fujiwhara causó intensas nevadas en gran parte de Europa.
El Efecto Fujiwhara causó intensas nevadas en gran parte de Europa. Foto: Freepik

Durante los últimos días de enero, amplias zonas de Europa estuvieron bajo un escenario de inestabilidad extrema, con lluvias persistentes, nevadas intensas y ráfagas de viento que obligaron a activar protocolos de emergencia. Hubo cortes de rutas, medidas preventivas y restricciones de tránsito tanto en áreas urbanas como rurales.

Los meteorólogos explicaron que el origen del fenómeno está en un proceso poco frecuente vinculado a la interacción entre sistemas de baja presión.

Esa dinámica, conocida como Efecto Fujiwhara, ocurre cuando dos tormentas se aproximan a una distancia cercana a los 1.400 kilómetros y comienzan a girar alrededor de un centro común, modificando su desplazamiento habitual.

El Efecto Fujiwhara ocurre cuando dos tormentas se aproximan a una distancia cercana a los 1.400 kilómetros. Foto: Freepik

En lugar de avanzar con rapidez, los frentes reducen su velocidad o quedan casi estacionarios durante varios días. Esto provoca que las precipitaciones se mantengan sobre una misma región por más tiempo del normal, reforzando los acumulados de agua y nieve.

A ese escenario se suma el aporte constante de humedad, especialmente desde el océano Atlántico. El ingreso continuo de aire cargado de vapor intensifica las lluvias, nevadas y los vientos fuertes.

El impacto de Efecto Fujiwhara en España, Portugal y Francia

El resultado es un bloqueo atmosférico que prolonga las condiciones adversas y supera los promedios climáticos de la estación. En la Península Ibérica, la interacción entre las tormentas Joseph y Chandra derivó en uno de los episodios más severos del invierno.

España y Portugal registraron acumulados excepcionales que forzaron evacuaciones, cierres de rutas y un monitoreo permanente de ríos. Andalucía, Castilla, Extremadura, Galicia, León y zonas del Sistema Central estuvieron entre las más afectadas.

España, Portugal y Francia registraron acumulados excepcionales que forzaron evacuaciones. Foto: Freepik

Por su parte, Portugal declaró el mayor nivel de preparación en el norte y en la franja atlántica, donde las ráfagas superaron los valores habituales y el viento se convirtió en una de las principales amenazas para la seguridad.

El patrón de inestabilidad también se extendió a otros países. Francia enfrentó temporales con lluvias intensas y fuerte oleaje, mientras que regiones alpinas quedaron bajo aviso por hielo y nieve. En Europa central, la lluvia helada complicó la circulación y el transporte público.

Además, la presencia de un río atmosférico (una corriente de aire que transporta gran cantidad de humedad desde latitudes tropicales) potenció aún más las precipitaciones en el continente.