Crisis en una reconocida empresa de leche argentina: plantas paralizadas, denuncias internas y 700 puestos de trabajo en riesgo
La histórica láctea santafesina atraviesa su momento más crítico: dejó de procesar leche en varias plantas, enfrenta graves problemas financieros y denuncias por presunto desvío de materia prima, mientras crece la incertidumbre sobre el futuro laboral de unos 700 trabajadores.

Una de las fábricas más emblemáticas de la Argentina, Lácteos Verónica, se ve atravesando por un momento delicado, dado que dejó de procesar leche en varias de sus plantas y el futuro laboral de unos 700 trabajadores está envuelto en una incertidumbre total.
En los últimos días, se confirmó que su planta situada en la localidad de Clason está completamente paralizada desde el 10 de enero. Según los propios empleados, esta situación respondería a la falta de insumos y decisiones empresarias.

Problemas internos en Lácteos Verónica
Los operarios denuncian un presunto desvío de materia prima por parte de la familia Espiñeira, propietaria de la firma. Aseguran que, pese a contar con tambos propios, la leche no ingresa a las plantas de Verónica y es enviada a otras industrias lácteas. “Nos dejaron sin materia prima y sin transporte de forma intencional”, afirmó Marcelo Muzzio, delegado de los trabajadores, quien además advirtió sobre un posible “vaciamiento” de las instalaciones.
Esto produce un impacto social y una parálisis profunda. Hay salarios adeudados y servicios de salud suspendidos por falta de pagos y muchos empleados se ven obligados a recurrir a changas y trabajos informales para sostener a sus familias.
Hay que tener presente que la situación se replica no solo en Clason, sino también en las plantas de Suardi y Lehmann, que permanecen sin actividad. El Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe, ante la gravedad del asunto, intervino y convocó a los trabajadores para conocer el estado interno de la empresa.
Incluso, desde el gremio sostienen que habría interesados en adquirir la compañía y reactivar las plantas daminificadas, pero los dueños habrían rechazado las ofertas. “Pedimos que la vendan, porque hay compradores dispuestos a ponerla en marcha”, señaló Muzzio.
Pero desde la propia empresa niegan cualquier maniobra de vaciamiento. En ese sentido, Alejandro Espiñeira aseveró que Lácteos Verónica “está tratando de salir adelante” y que el objetivo central es sostener las fuentes de trabajo.

Eso sí, reconoció una fuerte caída de la producción, que pasó de 800 mil litros diarios a unos 180 mil. Por ello, la firma avanzó en la venta de su inmueble central y solicitó un Proceso Preventio de Crisis, pero el plan de reducción de personal fue rechazado por las autoridades laborales y el gremio ATILRA.
También hay otro frente crítico para Lácteos Verónica: el financiero. Según datos del Banco Central, la empresa acumula miles de cheques rechazados por montos millonarios y mantiene deudas con financieras, bancos y productores. Por ejemplo, unos 150 tamberos santafesinos reclaman pagos impagos que rondarían los 60 millones de dólares.
Mientras tanto, la posibilidad de una venta continúa sin definiciones. En el sector resuena el nombre de la francesa Savencia, uno de los grandes jugadores del mercado lácteo argentino. Sin avances concretos, el destino de Lácteos Verónica y de cientos de familias sigue siendo una incógnita abierta.
















