Cierra una distribuidora histórica y 300 familias quedan en la incertidumbre
Según trabajadores del área logística, la empresa venía arrastrando problemas desde mediados del año pasado, cuando la baja en ventas comenzó a sentirse con fuerza.

La crisis económica vuelve a golpear al sector de bebidas en Argentina con el cierre de Beer Market, una histórica distribuidora que empleaba a unas 300 personas. La decisión, confirmada por fuentes internas y referentes sindicales, se produjo en un contexto de caída del consumo, aumento de costos operativos y dificultades financieras que se profundizaron durante los últimos meses.
Según trabajadores del área logística, la empresa venía arrastrando problemas desde mediados del año pasado, cuando la baja en ventas comenzó a sentirse con fuerza. A esto se sumaron incrementos en combustibles, alquileres de depósitos y tarifas energéticas, que afectaron de manera directa la estructura de costos. Aunque la compañía había intentado renegociar contratos y reorganizar rutas de reparto, los esfuerzos no fueron suficientes para sostener la operatoria.
Crisis en el sector
El último mes encendió todas las alarmas: retrasos en pagos, suspensiones y recortes de turnos presagiaban un desenlace anunciado. Finalmente, la firma comunicó el cierre de manera interna y dio inicio al proceso de desvinculaciones. Los empleados denunciaron que muchos se enteraron por mensajes informales y que no todos recibieron la información completa sobre cómo se efectuará el pago de indemnizaciones.
El impacto social es profundo. Muchos trabajadores tienen más de una década de antigüedad y señalan que la distribuidora era la principal fuente de empleo formal en sus hogares. “Hace cuatro meses empezaron a cerrar tiendas que no tenían tantas ventas con la excusa de que era por el alquiler y que no iban a renovar. Pero no pensábamos que estaban tan mal”, aseguró en Radio 750 una de las empleadas, Paloma Andrada.
Los gremios del sector reclamaron la intervención de autoridades laborales para garantizar el cumplimiento de las indemnizaciones y la apertura de una mesa de diálogo. También señalaron que este caso refleja un problema más amplio en la industria: el consumo de bebidas viene cayendo mes a mes y las pequeñas y medianas distribuidoras son las primeras en sentir el impacto. El encarecimiento de insumos, el descenso en la demanda y la pérdida del poder adquisitivo configuran un escenario complejo que amenaza a toda la cadena.
La noticia también afecta a bares, almacenes y supermercados que dependían de esta empresa como proveedor principal. Comerciantes advirtieron que deberán reorganizar de urgencia sus fuentes de abastecimiento, lo que podría generar retrasos y aumentos de precios en algunas zonas.
Mientras tanto, los trabajadores se movilizan para visibilizar la situación y exigir acompañamiento estatal. Entre los reclamos figuran la aceleración de los trámites para acceder al seguro de desempleo y la implementación de programas de reubicación laboral.
El cierre de esta distribuidora se suma a una serie de casos recientes en diferentes rubros, lo que profundiza una tendencia preocupante. Aunque la empresa no descarta la posibilidad de una futura reestructuración o venta, por ahora la incertidumbre domina el panorama. Para cientos de familias, el desafío inmediato será atravesar este abrupto cambio y encontrar nuevas alternativas en una economía cada vez más exigente.
















