Efecto Medio Oriente: qué puesto ocupa Argentina entre los países con mayores aumentos en el precio de la nafta
Un informe global ubica a la Argentina entre los países con mayores incrementos de nafta en América Latina tras el conflicto en Medio Oriente.

En un escenario internacional marcado por la inestabilidad de los mercados y la incertidumbre energética, Argentina ocupa una posición intermedia en el escalafón global de aumentos en el precio de combustible. Según el último relevamiento de Global Petrol Prices, el país alcanzó el puesto 24 sobre 124 naciones tras registrar una suba del 23,8% en las naftas desde el comienzo del conflicto en en Medio Oriente.
Si bien la cifra local se mantiene por debajo de la media mundial, el panorama se agrava al compararlo con el resto de Sudamérica. Argentina lidera las subas en la región, solo superada por Perú (35,6%), Guatemala (34,4%) y Panamá (26,3%). En contraste, el país se posicionó por encima de socios comerciales como Chile (16,8%), Paraguay (7,9%) y Brasil (7,6%), mientras que naciones como Colombia y Uruguay lograron reducciones en sus precios.
A escala mundial, los saltos más abruptos se dieron en Asia, con Myanmar (100%) y Filipinas (71,6%) a la cabeza. Por el contrario, en las potencias petroleras de Medio Oriente, como Arabia Saudita, las variaciones fueron nulas. En este contexto, la gestión de la petrolera estatal argentina resulta determinante para amortiguar el impacto inflacionario.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, ratificó que la empresa busca una política “responsable y transparente” evitando trasladar la totalidad del alza del crudo internacional a los consumidores locales. “YPF es la compañía de la Argentina, tiene 90% de imagen positiva. No queremos especular. Ganar un par de millones de dólares no es lo que buscamos; todos estamos haciendo un esfuerzo para transformar el país”, sostuvo.
Para evitar un shock inmediato en la economía doméstica, la compañía aplicó un esquema que absorbió cerca de dos tercios del aumento del barril Brent. Actualmente, rige un “buffer” o amortiguador de precios que congela los valores desde el 1° de abril por un lapso de 45 días.
En complemento, el Gobierno decidió a fines de marzo postergar la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono que debía ejecutarse en abril. Esta decisión, sumada a la estrategia de YPF, busca sostener un consumo que ya muestra signos de retracción y moderar la presión sobre el índice general de precios.

















