Golpe a la industria nacional: John Foos deja de fabricar en Argentina y cambia su modelo de negocio
La histórica marca de zapatillas John Foos dejará de fabricar en Argentina, cerrará su planta en el conurbano bonaerense y avanzará con la importación de calzado desde el exterior, una decisión que pone en riesgo decenas de puestos de trabajo y reactiva el debate sobre el futuro de la industria nacional.

La histórica marca de zapatillas John Foos, emblema del calzado urbano argentino desde los años 80 y 90, atraviesa uno de los cambios más profundos de su historia. La empresa decidió cerrar su planta productiva en la provincia de Buenos Aires, poner fin a la fabricación local y avanzar hacia un esquema basado en la importación de zapatillas terminadas desde el exterior. La noticia generó fuerte impacto en el sector industrial y abrió un conflicto laboral que mantiene en vilo a decenas de trabajadores.
El cierre marca el final de más de cuatro décadas de producción nacional y refleja una tendencia que se profundiza en distintos sectores de la economía: empresas que abandonan la manufactura local en favor de productos importados, en un contexto de caída del consumo, apertura comercial y altos costos internos.
El cierre de la planta de Beccar y el fin de una etapa
La fábrica de John Foos, ubicada en Beccar, partido de San Isidro, dejará de operar antes de que finalice abril. Allí trabajaban alrededor de 50 personas, aunque la reducción de personal venía dándose desde hace tiempo: en 2023, la planta llegó a emplear cerca de 400 trabajadores.
Según relataron empleados, la decisión no fue repentina. Durante los últimos años, la empresa había reducido progresivamente la producción local, primero trayendo partes del calzado para ensamblar y luego avanzando hacia la importación de zapatillas completamente terminadas. El cierre definitivo aparece como el último paso de ese proceso.
La marca continuará presente en el mercado argentino, pero ya no como fabricante: su estructura quedará reducida a un núcleo administrativo y comercial, mientras que la producción se realizará en el exterior.

Qué pasará con los empleados y por qué hay conflicto
El anuncio del cierre abrió una etapa de tensión laboral. Los trabajadores aseguran que la empresa ofreció acuerdos de desvinculación con indemnizaciones por debajo de lo que marca la ley, con propuestas que oscilarían entre el 60% y el 70% del monto correspondiente. En algunos casos, incluso, se habría planteado la posibilidad de pagos en cuotas.
Desde la empresa sostienen que atraviesan un proceso de reestructuración destinado a garantizar la continuidad del negocio y que las gestiones se realizan dentro del marco legal. Sin embargo, los empleados advierten que podrían avanzar con acciones legales si no se respetan plenamente sus derechos laborales.
La situación revive un debate recurrente en la Argentina: cómo se gestionan los cierres industriales y cuál es el rol del Estado y los gremios en la protección del empleo.
Un símbolo de época para la industria del calzado
El caso de John Foos no es aislado. En los últimos meses, varias empresas históricas optaron por desarmar líneas de producción locales y reconvertirse en importadoras. La combinación de apertura de importaciones, menor consumo interno y costos productivos elevados está empujando a muchas marcas a replantear su modelo.
Para el sector del calzado, el impacto es doble: se pierden puestos de trabajo y también capacidad industrial, know-how y cadenas de proveedores locales. En su momento de mayor auge, la planta de Beccar producía miles de pares diarios y abastecía a una red de más de mil puntos de venta en todo el país.
Qué viene ahora para la marca John Foos
Pese al cierre de la fábrica, John Foos no desaparecerá del mercado. La empresa apuesta a seguir vendiendo en Argentina, apoyándose en la importación de productos terminados y en el reconocimiento de marca que todavía conserva, especialmente entre generaciones que crecieron usándola.
El interrogante es si este nuevo esquema permitirá sostener su competitividad en un mercado cada vez más disputado y, al mismo tiempo, cuál será el costo social de este cambio.

Un caso que enciende alarmas
El cierre de la planta de John Foos se suma a una lista cada vez más larga de fábricas que bajan la persiana en el país. Más allá de una empresa puntual, el episodio funciona como termómetro del momento económico y vuelve a poner en agenda el futuro de la industria nacional.
Mientras los trabajadores esperan una definición sobre su situación, el caso ya se convirtió en uno de los más comentados del día y promete seguir generando repercusiones en las próximas semanas.

















