Cierre de locales
Cierre de locales Foto: redes

A pocos días del dato oficial, las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) marcan 2,6% para abril y un sendero gradual a la baja hacia el segundo semestre. También recortan la trayectoria esperada del dólar y ajustan estimaciones de crecimiento y tasas.

La inflación de abril habría sido de 2,6% mensual, según la mediana de las respuestas reunidas en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que difunde el Banco Central. En el grupo de pronosticadores con mejor desempeño histórico (el “Top 10”), la estimación es apenas más alta: 2,7%.

El dato cobra relevancia porque, de confirmarse, consolidaría la idea de que el ritmo de aumentos sigue desacelerándose, aunque todavía en niveles que el mercado considera “pegajosos” para perforar el 2% mensual de forma sostenida.

Qué es el REM y por qué el mercado lo mira de cerca

El REM es una encuesta que el BCRA realiza con consultoras, centros de investigación y entidades financieras, para sistematizar proyecciones sobre inflación, actividad, tipo de cambio, tasas, empleo y sector externo. Importante: no son proyecciones del Banco Central, sino un resumen de expectativas privadas.

Banco Central de la República Argentina. Foto: REUTERS

En esta edición, el relevamiento fue levantado entre el 28 y el 30 de abril e incluyó 45 participantes (33 consultoras y centros de investigación, y 12 entidades financieras).

Inflación “núcleo”: el número que suele anticipar la tendencia

Además de la inflación general, el REM destaca la inflación núcleo (que excluye precios regulados y estacionales). Para abril, la expectativa del conjunto de participantes también se ubicó en 2,6%, con un leve ajuste al alza de 0,1 punto respecto del relevamiento previo. El Top 10 la proyectó en 2,7%.

¿Por qué importa? Porque la núcleo suele leerse como un termómetro de la dinámica “más persistente” de los precios, y cuando no baja con fuerza, el mercado tiende a interpretar que el proceso de desinflación puede ser más lento de lo esperado.

El calendario clave: cuándo se conoce el dato oficial

La estimación del REM llega en la previa del informe del INDEC, que publicará el IPC de abril en los próximos días. Por eso, estas cifras funcionan como un “piso/techo” de expectativas para inversores, empresas y consumidores.

En la práctica, el “gap” entre la expectativa del mercado y el dato final suele depender de tres motores: alimentos, precios regulados (tarifas/combustibles) y componentes estacionales (por ejemplo, ropa o verduras). Por eso la comparación con la inflación núcleo gana peso cuando hay shocks puntuales.

El sendero que imagina el mercado: baja gradual y piso cerca de 2%

Según el REM, tras el 2,6% de abril, la inflación proyectada sería de 2,3% en mayo, para luego bajar escalonadamente hacia 2,1% en junio y 2,0% en julio. El quiebre por debajo del 2% llegaría recién en agosto (1,8%), de acuerdo con estas previsiones.

Inflación en supermercados.
Inflación en supermercados. Foto: NA

En el horizonte anual, el relevamiento elevó la inflación esperada para todo 2026 a 30,5%, un ajuste respecto de la medición anterior. En paralelo, Ámbito consignó que el Top 10 ubica su proyección anual incluso más arriba, en torno a 33%.

Dólar: recorte en el corto plazo y cierre de 2026 por debajo del REM previo

La encuesta también mostró un ajuste en el escenario cambiario. La mediana de las proyecciones de tipo de cambio nominal ubicó el dólar en $1.410 para el promedio de mayo, es decir $39 menos que lo que se esperaba en el relevamiento anterior.

Para diciembre de 2026, el conjunto de participantes estimó $1.676, lo que implica una variación interanual esperada de 15,8%. En el Top 10, la proyección para diciembre se ubica en $1.611.

En cuanto al recorrido de los próximos meses, distintas coberturas señalaron valores de referencia como $1.437 en junio y $1.460 en julio, reforzando la idea de un deslizamiento más moderado que en mediciones previas.

Actividad, empleo y tasas: qué cambió en el “tablero” 2026

El REM no se quedó solo en precios y dólar. En actividad, el conjunto de analistas estimó que el producto ajustado por estacionalidad habría crecido 0,3% en el primer trimestre, con un 1,0% en el segundo y 0,9% en el tercero. Para todo 2026, la proyección promedio quedó en +2,8%, por debajo del relevamiento previo.

En empleo, la tasa de desocupación esperada se ubicó en 7,7% para el primer trimestre y 7,4% para el cuarto trimestre de 2026.

En tasas, la TAMAR (referencia para plazos fijos grandes) fue proyectada en 23,1% TNA para mayo y 22,0% TNA para diciembre de 2026, mostrando un sesgo a la baja.

Sector externo y resultado fiscal: superávit comercial esperado y números fiscales en positivo

En comercio exterior, el REM proyectó exportaciones (FOB) por US$ 96.056 millones e importaciones (CIF) por US$ 79.550 millones para 2026, con un superávit comercial estimado de US$ 16.506 millones.

En el frente fiscal, la expectativa promedio del mercado apuntó a un superávit primario de $15,9 billones para 2026 en el Sector Público Nacional No Financiero.

Qué mirar el día del dato: 3 señales para entender si el 2,6% “se sostiene”

  1. Núcleo vs. general: si la núcleo acompaña a la baja, el mercado suele interpretar que la desinflación es más firme.
  2. Regulados y estacionales: una sorpresa en tarifas/combustibles o estacionales puede mover el número final sin cambiar la tendencia de fondo.
  3. Brecha inflación–dólar esperado: si el dólar proyectado corre muy por debajo de la inflación, reaparecen debates sobre sostenibilidad del esquema en el tiempo.