Javier Milei y la directora del FMI, Kristalina Georgieva.
Javier Milei y la directora del FMI, Kristalina Georgieva. Foto: X @KGeogieva

El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que la economía argentina registrará un crecimiento cercano al 3,5% durante este 2026. Los técnicos proyectaron además que la inflación descenderá hasta alcanzar un piso del 25% hacia el cierre de diciembre, respaldó la actual recuperación de las exportaciones del campo, la minería y los recursos energéticos, pero aclararon que “los riesgos a corto plazo para las perspectivas se encuentran más equilibrados, pero siguen siendo elevados”.

La primera gran preocupación de los analistas internacionales se concentra en el impacto de las guerras en el extranjero y la suba del petróleo. Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente amenazan con encarecer el crédito global y dificultar el ingreso de dólares frescos a las arcas oficiales y en este marco, el Staff Report detalló los peligros de un empeoramiento en el contexto externo: “Las tensiones geopolíticas elevadas pueden endurecer las condiciones financieras globales y revertir la todavía favorable situación de financiamiento”.

El directorio del Fondo Monetario diseñó un esquema matemático para prever el peor escenario posible ante una eventual escalada bélica mundial. El crecimiento de la actividad en Argentina podría sufrir una caída extra de medio punto porcentual en el próximo bienio por el encarecimiento de los fletes marítimos y el IPC acumulará una presión alcista de hasta 5 puntos adicionales si los combustibles regulados trasladan sus costos a las góndolas.

El segundo peligro estructural para el programa económico radica en la inestabilidad política en la antesala de las elecciones presidenciales en 2027. Las autoridades del FMI recordaron que la cercanía de los comicios legislativos de octubre de 2025 ya provocaron fuertes episodios de dolarización informal en la ciudadanía. “La incertidumbre de política y política elevada antes de las elecciones presidenciales de 2027 puede afectar la confianza”, explicaron.

Las corporaciones inversoras internacionales demoran la ejecución de sus desembolsos productivos en el territorio nacional ante la falta de certezas sobre la continuidad de las reformas. Las inspecciones sobre la capacidad de repago del Estado determinaron que el escaso nivel de divisas líquidas mantiene bajo amenaza el cumplimiento de los vencimientos, motivo por el cual los auditores recomendaron acelerar de forma decidida la acumulación de reservas en el Banco Central para sobrecumplir las metas acordadas.

La conducción de la entidad financiera alertó además sobre el impacto de la fatiga social frente al extenso proceso de ordenamiento de las cuentas públicas. El malestar ciudadano ante la falta de una recuperación real en los salarios básicos puede debilitar de forma severa el respaldo político hacia las medidas del gobierno de Javier Milei. Es por eso que las autoridades recomendaron aplicar políticas de contención comunitaria en las provincias menos favorecidas para evitar desbordes institucionales.

El tercer factor de riesgo consiste en la compleja gestión del boom exportador de los sectores primarios. Las proyecciones de inversión privada contemplan una lista de proyectos aprobados por un total de 28.000 millones de dólares en minería, litio y energía. El FMI advirtió la necesidad de “gestionar adecuadamente la bonanza derivada del aumento proyectado de exportaciones primarias para limitar desajustes”.

El ingreso masivo y desordenado de divisas extranjeras corre el riesgo de generar una apreciación desmedida del tipo de cambio real frente a las monedas regionales. La teoría económica tradicional denomina a este fenómeno como la enfermedad holandesa, un proceso que suele restar competitividad a las fábricas locales. El Fondo recomendó absorber esos recursos extraordinarios mediante una política fiscal mucho más estricta en el Palacio de Hacienda.

La auditoría concluyó que la posición financiera de Argentina continúa siendo más débil que el promedio de las naciones emergentes. Las reservas brutas del Banco Central superan los 46.751 millones de dólares gracias a una racha positiva de 92 jornadas consecutivas de compras en el mercado. El documento final insistió en que los beneficios de la minería y el petróleo deben distribuirse de forma equilibrada hacia los rubros comerciales intensivos en empleo.