Las estadísticas señalan que los argentinos son grandes consumidores de ropa, y que cada año se compran 6,300 kilos de prendas de vestir por persona.

De los 17 millones de clientes que tiene este mercado, sólo 1.154.485 de los hombres argentinos son considerados compradores de traje. El Indec señala, en una encuesta, que los argentinos usan el 7,2% de su presupuesto personal en indumentaria: el 4,6% en ropa, el 2,1% en calzado y un 0,5% en arreglos.
Héctor Vidal Rivas presidente de la Cámara de la Moda dijo a un matutino porteño, que "en los últimos cinco años se ha producido un gran cambio en la forma de vestir del hombre. El traje ya no es indispensable como vestimenta de personal jerárquico en empresas o instituciones. Sólo los políticos siguen utilizándolo en toda ocasión”..

Con la llegada del nuevo milenio muchas empresas se modernizaron y adoptaron un estilo europeo con la incorporaron el “casual” a la vestimenta de sus empleados. Losnuevos empresarios ahora sólo usan trajes para reuniones especiales, o cuando tienen contacto con el público, o son la cara visible de la compañía. Esto seguro se relaciona con la idea de formalidad y legalidad ligadas a al estricto uso del traje y corbata.