Gabriela Creciente: “Me gusta un hombre cariñoso pero que no sea pegote”
Con sus curvas pronunciadas 90-61-89, su 1.78 metro de altura y sus ojos azules dejó a más de uno boquiabierto en el mundo fashion. Llegó a los 17 de su Rosario natal y enseguida comenzaron a lloverle las propuestas de trabajo: fama, dinero, viajes y popularidad. En la cima del éxito, su ruptura con el empresario Corcho Rodríguez (quien la dejó por “Su” Giménez) la puso en el ojo de la tormenta. Hoy navega por aguas calmas y disfruta de su presente a pleno.

Nació en Rosario y a los 17, comenzó a desfilar hasta convertirse en una de las modelos más populares y exclusivas de la Argentina, habiendo participado en desfiles de moda en Europa junto al conocido estilista Roberto Giordano.
Con su estilo fino y sensual sedujo a diseñadores y clientes que la tienen entre sus favoritas. Ella se animó a pasar por la experiencia de dejar su casa materna para llegar a la gran ciudad y “probar suerte”. Mal, no le fue. “Lo que más sufrí es el desarraigo, la pérdida de los amigos de la infancia, del colegio, empezar una vida de cero en otro lugar, no ser de aquí ni de allá”.
Cuando se le pregunta por su perfil preferido de hombre, enseguida comenta: “Me gusta que tenga sentido del humor y que sea independiente, atento, cariñoso, pero no pegote y que podamos intereses en común. Fuera de eso, el resto es pura química”.
Sus hobbies favoritos son la ectura, pintura, cocina, decoración y jardinería y cuenta además que le encantó visitar Egipto.














