El Gobierno de la Ciudad habilitó un nuevo tramo
El Gobierno de la Ciudad habilitó un nuevo tramo Foto: Gobierno de la Ciudad

La zona de Núñez empezó a vivir una transformación clave en su circulación diaria con la habilitación de la primera etapa del nuevo Puente Labruna, una obra que busca ordenar uno de los sectores con mayor movimiento del norte porteño. El nuevo esquema no solo amplía la capacidad del cruce, sino que también redefine cómo se entra y se sale desde puntos neurálgicos como el estadio de River, Ciudad Universitaria, el Parque de la Innovación y el corredor de las avenidas Lugones y Cantilo. Según la información difundida oficialmente, la intervención impacta de forma directa en más de 350 mil personas por día.

Qué cambia desde ahora en el Puente Labruna

La obra habilitada suma un puente paralelo al existente, lo que permite que el paso funcione ahora con dos carriles por sentido. Aunque a primera vista parezca una modificación puramente vial, en la práctica cambia de manera concreta la lógica del tránsito en toda la zona. El objetivo es reducir cruces conflictivos, simplificar recorridos y mejorar la conexión entre sectores que hasta ahora convivían con demoras frecuentes, especialmente en horarios pico y en jornadas de eventos masivos alrededor del Monumental.

Cómo quedan Udaondo y Campos Salles tras la reorganización

Uno de los cambios más importantes está en la circulación de avenida Udaondo y calle Campos Salles, que desde la habilitación del nuevo ramal pasan a funcionar como un par vial. Udaondo quedó con sentido único hacia avenida del Libertador desde la autopista Lugones, mientras que Campos Salles se convirtió en la nueva salida hacia Lugones para quienes llegan desde Libertador. La intención de esta modificación es ordenar mejor el flujo vehicular y generar una conexión más directa con la autopista en sentido al centro.

Nuevas obras en la Ciudad Foto: Gobierno de la Ciudad

Este rediseño busca mejorar la circulación en una de las áreas con mayor intensidad de tránsito del norte porteño, donde conviven automovilistas, transporte público, estudiantes, peatones y asistentes a espectáculos deportivos o culturales. La nueva configuración también apunta a disminuir demoras en los cruces y a hacer más fluido el movimiento alrededor del Parque de la Innovación, River y los accesos hacia la costanera.

Qué pasa con los giros, semáforos y colectivos

La habilitación del nuevo esquema vial también trajo cambios en los giros permitidos y en la semaforización sobre avenida del Libertador. El giro a la izquierda que antes se realizaba hacia Udaondo en el tramo comprendido entre Iberá y Quesada fue trasladado a la intersección de Libertador con Campos Salles, donde ahora esa maniobra cuenta con apoyo semafórico. Al mismo tiempo, se reorganizaron las paradas y recorridos de las líneas de colectivo 28 y 42.

En ese nuevo esquema, los colectivos que se dirigen hacia Libertador siguen utilizando Udaondo, pero en sentido contrario, cuando van hacia Lugones, Cantilo o Ciudad Universitaria, pasan a circular y detenerse sobre Campos Salles. Esta reubicación acompaña el rediseño vial y busca evitar interferencias en una zona que suele concentrar gran volumen de tránsito en distintos momentos del día.

Cómo impacta en quienes van a River, Ciudad Universitaria o Cantilo

Para los automovilistas, el nuevo esquema implica recorridos distintos según el destino. Quienes vengan por Lugones podrán utilizar el nuevo puente para acceder a Ciudad Universitaria y también conectar con Cantilo. En cambio, quienes circulen por avenida del Libertador ya no podrán doblar directamente hacia Udaondo, por lo que deberán tomar Campos Salles para salir hacia Lugones o empalmar con el nuevo puente rumbo a Cantilo y Ciudad Universitaria.

Transformará el acceso una parte de la Ciudad Foto: Gobierno de la Ciudad

Si el objetivo es llegar a River o tomar Figueroa Alcorta, el recorrido previsto es avanzar por Campos Salles hasta el final y luego retomar por Udaondo. Ese cambio puede modificar hábitos de circulación instalados desde hace años, pero forma parte del nuevo diseño pensado para distribuir mejor los movimientos de ingreso y egreso en un área de enorme concurrencia.

Por qué la obra es clave para Núñez y la zona norte

Más allá del alivio vehicular inmediato, la Ciudad presenta esta intervención como parte de un rediseño urbano más amplio. El proyecto apunta a que Lugones, Cantilo y las vías del Belgrano Norte dejen de actuar como una barrera física entre la trama urbana y el borde costero. En ese marco, la ampliación del puente aparece como una pieza central para integrar sectores que hasta ahora quedaban partidos por la infraestructura vial y ferroviaria.

La relevancia de la obra también se explica por el crecimiento sostenido de esta parte de la Ciudad. En pocos metros conviven el estadio de River Plate, Ciudad Universitaria, el Parque de la Innovación, el Cenard, la estación Ciudad Universitaria del Belgrano Norte, clubes, universidades y espacios recreativos. Es una zona que ya no funciona solo como corredor de paso: hoy concentra estudios, deporte, trabajo, circulación cotidiana y una actividad urbana cada vez más intensa.

Qué otras obras vienen en las próximas etapas

La habilitación actual corresponde a una primera etapa. De acuerdo con lo informado oficialmente, el proyecto seguirá avanzando con una pasarela peatonal de 4 metros de ancho, una bicisenda de 2,40 metros, nuevas conexiones vehiculares para mejorar el acceso a Lugones y una nueva subida desde Cantilo. También están previstas explanadas, áreas de descanso, espacios de juego, sectores deportivos y una parquización integral del entorno.

La idea de fondo es que el Puente Labruna deje de ser solo una estructura para autos y se convierta en un nodo de conexión urbana más amable, funcional y preparado para el crecimiento del área. Si la nueva configuración cumple con lo esperado, el beneficio no se medirá únicamente en minutos ganados: también podría traducirse en menos maniobras riesgosas, accesos más claros, mejor convivencia con el transporte público y una vinculación más fluida entre la Ciudad y su frente costero.

Qué puede cambiar en la vida diaria de quienes circulan por la zona

En una zona donde convergen universidad, deporte, trabajo, recreación y tránsito metropolitano, la apertura del nuevo Puente Labruna marca el inicio de una etapa con potencial para cambiar de forma duradera la manera de moverse por Núñez. El verdadero impacto se verá con el correr de los días, cuando los conductores, peatones y usuarios del transporte público incorporen los nuevos recorridos y la circulación empiece a estabilizarse bajo esta nueva lógica.