Funciona desde 1953: la antigua heladería artesanal que se volvió un emblema del barrio
A lo largo de casi cinco décadas, mantuvieron intacto el espíritu original del local y lo transformaron en un punto de referencia para generaciones enteras.

La tradicional heladería Mimo’s, ubicada en la esquina de Emilio Mitre y Tejedor, justo frente al Parque Chacabuco, es uno de esos lugares que parecen detenidos en el tiempo. Con su cartel de neón rojo y azul encendiéndose cada noche, su fabricación de helado a la vista y un viejo bebedero que sigue funcionando como hace décadas, el local se convirtió en un clásico del barrio.
Abrió sus puertas en 1953 y, desde 1977, está en manos de Norma y Horacio, un matrimonio que prácticamente creció junto al oficio. A lo largo de casi cinco décadas, mantuvieron intacto el espíritu original del local y lo transformaron en un punto de referencia para generaciones enteras.

Los gustos que ofrece Mimo’s heladería
Uno de los rasgos distintivos de Mimo’s es que todavía fabrica helado todos los días, algo poco habitual hoy. Los sabores más populares son los clásicos: dulce de leche (en especial el granizado) y las variantes de chocolate. Durante un tiempo incluso enviaron potes de dulce de leche a clientes en Miami, utilizando cajas de telgopor e hielo seco para que llegaran impecables.
Y aunque el pistacho hoy está de moda, en Mimo’s lo ofrecen desde hace casi cinco décadas. Lo mismo pasa con gustos como crema amarena, kiwi o kinotos al whisky, que siguen vigentes porque la clientela los pide.

Entre los más de treinta gustos, el chocolate amargo es el que más trabajo les demanda, por su preparación detallada y la expectativa que genera entre los habitués.
Una de las promos que más atrae en diciembre de 2025 es la de 2 kilos por $24.000, una oferta que suelen aprovechar la mayoría de los clientes para llevarse sus gustos favoritos.
Un emblema de Parque Chacabuco
La heladería es, además, un punto de referencia del barrio. Norma y Horacio suelen decir que deben ser el negocio más antiguo de la zona, y los vecinos los conocen de toda la vida. A lo largo de los años, recibieron ofertas para comprarles la esquina, pero nunca quisieron venderla.

Con el tiempo, Mimo’s se transformó en un lugar de reunión para generaciones enteras: familias que iban en los 70 hoy vuelven con hijos y nietos, viajeros que viven en el exterior pasan especialmente a saludar y no falta quien se emociona al reencontrarse con ese rincón tan cargado de recuerdos.
Parte del encanto del local es su famosa cartelería luminosa, instalada en 1977 por el propio Horacio y mantenida casi igual desde entonces. Funcionan también algunos detalles que ya no se ven en ningún lado, como un bebedero metálico que conserva agua siempre fría y qué despierta fascinación entre los clientes más curiosos.

La heladería abre todos los días de 13 a 0 y solo hace una pausa entre mayo y julio, cuando el matrimonio se toma su descanso anual. Más que un comercio, Mimo’s es parte del patrimonio afectivo de Parque Chacabuco: un rincón que conserva la esencia del barrio y que, cada noche, vuelve a encender su clásico neón como un guiño al pasado.



















