Espionaje en Mar del Plata
Espionaje en Mar del Plata Foto: Foto generada con IA

Cuando se piensa en Mar del Plata, la imagen que aparece es la de playas extensas, hoteles históricos y veranos interminables. Sin embargo, en 1982, mientras el país entero seguía con angustia el desarrollo de la Guerra de Malvinas, la ciudad más emblemática de la Costa Atlántica escondía una historia que durante décadas permaneció en las sombras: su rol silencioso en el tablero del espionaje internacional.

A 44 años del conflicto del Atlántico Sur, una revelación tardía volvió a poner el foco sobre La Feliz. Mar del Plata no solo fue un punto estratégico militar por albergar una de las bases navales más importantes del país, sino también un objetivo clave para los servicios de inteligencia británicos. Allí, lejos de los combates visibles, se libraba otra guerra: la de la información.

Una ciudad clave por su valor naval

La Base Naval de Mar del Plata concentraba en aquel entonces movimientos sensibles de la Armada Argentina, entre ellos, la operatividad de submarinos estratégicos como el ARA San Luis, el ARA Santa Fe y el ARA Santiago del Estero. En plena escalada del conflicto, cada desplazamiento, cada maniobra y cada salida al mar eran datos de alto valor para el Reino Unido.

Por esa razón, la ciudad se transformó, sin que la mayoría de sus habitantes lo supiera, en un escenario ideal para el espionaje. La actividad portuaria constante, la circulación de civiles y el perfil turístico funcionaban como una cortina perfecta para el trabajo encubierto.

Ruth Morton era uruguaya, pero hija de británicos Foto: 0223

La espía que se ocultó a metros del mar

Décadas después de la guerra, el testimonio de Ruth Morton, una mujer uruguaya de ascendencia británica, sacudió el relato histórico. Morton confesó que durante el conflicto fue enviada a Mar del Plata para realizar tareas de espionaje a favor del gobierno de Margaret Thatcher.

Lejos de los estereotipos del cine, su rutina era tan precaria como peligrosa. Se escondía en un edificio abandonado y parcialmente destruido en la zona del puerto, desde donde observaba los movimientos navales. Su misión consistía en registrar horarios, identificar submarinos y transmitir información clave utilizando métodos rudimentarios pero efectivos: viajes en colectivo, teléfonos públicos y contactos rotativos para evitar rastreos.

Mientras no espiaba, tejía gorros de lana que vendía en el puerto para subsistir. Nadie sospechaba que esa mujer aparentemente inofensiva era parte de una red internacional de inteligencia.

La otra cara de la Guerra de Malvinas

El caso de Mar del Plata demuestra que la Guerra de Malvinas no se libró únicamente en las islas ni en el frente militar visible. También hubo un conflicto silencioso, subterráneo, donde el espionaje jugó un rol decisivo.

Historiadores coinciden en que la obtención de información sobre la flota argentina fue uno de los factores que permitió a Gran Bretaña anticiparse a ciertos movimientos. Aunque muchos detalles siguen siendo materia de investigación, estas historias revelan la complejidad de un conflicto que marcó para siempre la memoria argentina.

Base Naval en Mar del Plata Foto: Wikipedia

Una ciudad que aún guarda secretos

Hoy, los edificios abandonados del puerto y las inmediaciones de la Base Naval conviven con la vida cotidiana de miles de marplatenses. Pocos saben que esos mismos lugares fueron testigos de operaciones clandestinas que influyeron en una guerra internacional.

Mar del Plata sigue siendo sinónimo de turismo, pero también es un punto clave de la historia reciente argentina. Una historia que, como el mar que la rodea, todavía esconde profundidades desconocidas.

Por qué esta historia vuelve a importar

En tiempos donde la memoria y la identidad nacional vuelven a ocupar un lugar central, recordar estas tramas ocultas no es solo mirar al pasado, sino entender cómo se construyen los conflictos modernos, donde la información puede ser tan poderosa como las armas.

Mar del Plata, La Feliz, también fue una ciudad de espías.