Buenos Aires celebra a Buenos Aires: de los 90 años del Obelisco a la fugazzeta, la pizza más porteña
Entre historia, arquitectura y tradición gastronómica, Buenos Aires se celebra a sí misma con dos símbolos que definen su identidad: el monumento más emblemático y la fugazzeta, la pizza que nació en sus barrios y conquistó al mundo.

Hay ciudades que se festejan con fuegos artificiales. Buenos Aires, en cambio, tiene otra liturgia: se celebra a sí misma caminando. Y este fin de semana lo demuestra con dos símbolos que parecen de mundos distintos, pero comparten ADN porteño: el Obelisco, faro urbano donde la Ciudad se mira al espejo, y la fugazzeta, la pizza “exagerada” que nació entre inmigrantes, hornos y conventillos. En el mismo calendario, el centro se vuelve escenario con “La Noche del Obelisco” y La Boca se transforma en mapa comestible con la Fugazzeta Fest, dos eventos gratuitos que convierten historia en plan.
El Obelisco: modernidad en hormigón, polémica y símbolo (1936–2026)
El 23 de mayo de 1936, Buenos Aires inauguró una aguja moderna para conmemorar el cuarto centenario de la primera fundación de la ciudad: el Obelisco, diseñado por Alberto Prebisch en la Plaza de la República, en el cruce de Corrientes y 9 de Julio. Lo que hoy parece inevitable, la postal, el punto de encuentro, el “acá pasó algo importante”, en su origen fue una decisión audaz: una pieza minimalista de modernismo en una ciudad que discutía estética y destino.

El dato que siempre sorprende: se levantó en un plazo brevísimo para la escala de la obra. La FADU UBA detalla que las obras comenzaron en marzo de 1936 y que se utilizaron métodos y materiales para acelerar el fraguado; además, fija su altura en 67,5 metros y describe su interior hueco con escalera y descansos. Con los años, la “simple forma geométrica” de Prebisch atravesó una resistencia inicial tan fuerte que las crónicas hablaron de “obeliscofobia”; incluso se llegó a votar su demolición, algo que finalmente no prosperó.

También cambió su piel: la FADU registra que originalmente tuvo un revestimiento pétreo que fue retirado en 1940 por desprendimientos. Y, como si Buenos Aires necesitara reconciliarse con su propio ícono, en 2025 se potenció la experiencia turística con un mirador y ascenso, sumando una forma nueva de mirar la ciudad desde adentro del símbolo.
“La Noche del Obelisco”: cuando Corrientes se vuelve un museo vivo
La Ciudad anunció una celebración especial por los 90 años del Obelisco con actividades culturales, gastronomía y un show audiovisual que convierte al monumento en pantalla. El evento se realiza el sábado 23 de mayo, desde la tarde y hasta la madrugada, con corredor cultural sobre Avenida Corrientes y extensión horaria del subte (informada hasta las 3 AM).
Cronograma principal (sábado 23/5)
- 19:00 a 02:00 – Activaciones culturales y circuito “Corrientes 24 hs” entre Callao y Cerrito.
- 21:00 – Mapping 3D sobre el Obelisco + música en vivo (Orquesta Mahler).
- 23:00 – Segunda función de mapping 3D + Orquesta Mahler (según programación difundida).
- 23:00 – Show “Por siempre Astor” (homenaje a Piazzolla).
- 00:00 – Joaco Burgos (rock nacional).
- 01:00 – Cierre con No Name (DJ set/electrónica).
- Experiencia inmersiva por décadas (Callao → Cerrito): postas temáticas con ambientaciones de 1930, 40/50 (tango), 60 (disco/psicodelia), 70 (vinilos), 80/90 (pop y neón) y 2000 (cultura urbana).
Dato “de historia viva”: la celebración incluye la idea-fetiche del número redondo: 90 personas con acceso al mirador para festejar desde lo alto, reforzando el vínculo entre monumento y ciudadanía.
De La Boca al mundo: la fugazzeta como biografía comestible
Si el Obelisco narra la Buenos Aires de la avenida y el gran trazo urbano, la fugazzeta cuenta otra historia: la de la inmigración y la mesa compartida. En La Boca, Banchero, esquina de Almirante Brown y Suárez, ordena su cronología con una fecha precisa: 1932, cuando Juan Banchero abrió la pizzería familiar. Desde allí, la leyenda se vuelve método: de una base genovesa (focaccia/fugassa), el barrio empujó la mutación local hasta crear esa pizza con cebolla y queso que hoy es bandera.

La propia historia de la pizza porteña tiene ese detalle fascinante: antes de que las pizzerías fueran templo, muchas pizzas se vendían en panaderías, y La Boca funcionó como usina cultural y gastronómica. Clarín reconstruye el hilo inmigrante (llegadas desde fines del siglo XIX) y el salto posterior a Corrientes, donde la pizza se volvió ritual nocturno: comer de parado, charla rápida, porción caliente y ciudad en movimiento.
Fugazzeta Fest: la pizza más porteña tiene su festival y La Boca, su recorrido
Con ese pasado como motor, llega la Fugazzeta Fest, primer festival dedicado a homenajear a esta especialidad en su territorio de origen. Se realiza sábado 23 y domingo 24 de mayo, de 12 a 18, con entrada libre y gratuita, en Dr. del Valle Iberlucea 1001, a metros de Caminito y La Bombonera. La propuesta mezcla pizzerías, autor, música y barrio: la idea no es sólo comer, sino recorrer identidad.

Qué vas a encontrar
- Pizzerías y propuestas: participan nombres como Pizza Zën, El Padrino, Burgio, Fugazi Pizza, Antonito Pizzería y Roma del Abasto, además de cruces con cocina de autor (se menciona la presencia de chefs invitados y variantes especiales).
- Circuito Barrial: el festival se expande fuera del predio con un corredor por locales históricos (incluye clásicos del barrio como Banchero y otros mencionados en la agenda).
- Música y cultura popular: programación con tango, murga (Los Amantes de La Boca), sets con ritmos latinos y propuesta de vinilos/rock nacional, más activaciones culturales.
- Clase abierta (APYCE): referentes de la asociación pizzería brindan una masterclass sobre secretos y variantes de la fugazzeta.
Un plan perfecto: dos postales, una misma ciudad
La magia está en la coincidencia: de día, La Boca propone una Buenos Aires de conventillo, puerto, club, arte y pizza; de noche, Corrientes se estira hasta la madrugada para volver a contar la ciudad por décadas con música, mapping y calle. Es la misma Buenos Aires diciendo lo mismo en dos idiomas: monumento y mostrador.

















