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El hito geopolítico de Isabel Perón: cómo fue su histórico viaje de 1974 a la Antártida

En diciembre de 1974, María Estela Martínez de Perón viajó a la Base Marambio y encabezó una reunión de Gabinete sin precedentes. La visita dejó una imagen cargada de significado político, científico y territorial que todavía ocupa un lugar singular en la historia argentina.

La visita dejó una imagen cargada de significado político, científico y territorial
La visita dejó una imagen cargada de significado político, científico y territorial Foto: Instagram @principiosyvalores_chubut
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En uno de los lugares más remotos del planeta, entre temperaturas extremas y enormes extensiones de hielo, Isabel Perón protagonizó un episodio poco recordado de su presidencia. El 10 de diciembre de 1974, la entonces mandataria llegó a la Antártida acompañada por integrantes de su Gobierno.

El punto central del viaje fue una reunión de Gabinete realizada en la Base Vicecomodoro Marambio, una decisión que convirtió una actividad institucional en un contundente mensaje geopolítico. La presencia del Poder Ejecutivo en el continente blanco buscó reafirmar el interés estratégico de la Argentina y respaldar el trabajo de quienes permanecían allí.

La histórica visita de María Estela Martínez de Perón al continente blanco en diciembre de 1974

El viaje ocurrió apenas cinco meses después de la muerte de Juan Domingo Perón. María Estela Martínez había asumido la Presidencia de la Nación el 1 de julio de 1974, en medio de un escenario atravesado por una creciente tensión política, económica y social.

En ese contexto, la visita a la Antártida buscó ofrecer una imagen de institucionalidad y continuidad. La comitiva se trasladó primero a Río Gallegos y, desde allí, abordó un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina con destino a Marambio.

Isabel Perón en la Antártida
La entonces presidenta leyendo un discurso en la base de Río Gallegos Foto: Mi Río Gallegos

La base, inaugurada en 1969, había cambiado para siempre la logística antártica nacional. Su pista construida sobre suelo congelado permitió establecer un puente aéreo intercontinental y mejorar el traslado de científicos, personal, alimentos y equipamiento.

Para Isabel Perón no era la primera experiencia en el continente blanco. En agosto de 1973 había formado parte de la comitiva del presidente provisional Raúl Lastiri, quien visitó Marambio acompañado por ministros y autoridades de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, en 1974 regresó como presidenta constitucional de la Argentina y máxima responsable del Poder Ejecutivo.

Una sesión de Gabinete inédita en la Base Marambio para afirmar la soberanía argentina

La actividad más importante de la jornada fue la sesión de Gabinete encabezada por Isabel Perón en la Base Marambio. Rodeada de funcionarios y miembros de la dotación antártica, la mandataria trasladó simbólicamente el centro del poder político hasta uno de los puntos más australes del territorio reclamado por el país.

La elección del lugar no fue casual. El encuentro buscaba mostrar que la presencia argentina en la Antártida no se limitaba a los mapas o a las declaraciones diplomáticas. También se expresaba mediante las bases, las campañas científicas, los vuelos de abastecimiento y la permanencia de personal especializado.

Isabel Perón en la Antártida
Isabel Perón encabezó una reunión de Gabinete sin precedentes Foto: Instagram @principiosyvalores_chubut

Argentina mantiene actividad ininterrumpida en la región desde 1904, cuando comenzó a operar el observatorio meteorológico de las Islas Orcadas del Sur, antecedente de la actual Base Orcadas. Esa continuidad histórica constituye uno de los pilares centrales de la política antártica nacional.

La reunión de 1974 no produjo modificaciones jurídicas sobre los reclamos territoriales. Su importancia estuvo en la potencia del gesto: una presidenta y parte de su Gabinete reunidos en el continente blanco para expresar soberanía, presencia e interés estratégico.

La Antártida en la agenda geopolítica y científica de la Argentina

La Argentina reclama soberanía sobre el denominado Sector Antártico Argentino, comprendido entre los meridianos 25° y 74° Oeste y al sur del paralelo 60° Sur. Una parte de esa superficie se superpone con los reclamos territoriales del Reino Unido y Chile.

Sin embargo, la política antártica argentina no se apoya solamente en argumentos históricos o geográficos. La investigación científica, el mantenimiento de las bases y la capacidad logística también son fundamentales para sostener la influencia del país dentro del sistema internacional.

Isabel Perón en la Antártida
En diciembre de 1974, María Estela Martínez de Perón viajó a la Base Marambio Foto: Instagram @principiosyvalores_chubut

En el continente se desarrollan investigaciones sobre glaciología, meteorología, biología, geología, oceanografía y cambio climático. Sus resultados permiten comprender fenómenos que exceden ampliamente las fronteras antárticas y que pueden tener consecuencias sobre los océanos, el clima y los ecosistemas del planeta.

Por esa razón, el viaje de Isabel Perón reunió dos dimensiones inseparables: la Antártida como espacio geopolítico y como laboratorio científico natural.

El Tratado Antártico de 1959 y el compromiso con la investigación científica

El marco jurídico central de la región es el Tratado Antártico, firmado en Washington el 1 de diciembre de 1959 por doce países, entre ellos la Argentina. El acuerdo entró en vigor el 23 de junio de 1961 y estableció que el continente debe utilizarse exclusivamente con fines pacíficos.

El tratado garantiza la libertad de investigación científica, fomenta la cooperación internacional y promueve el intercambio de información, investigadores y resultados. También prohíbe las maniobras militares y los ensayos de armas, aunque permite el uso de personal y equipos militares para actividades científicas o con otros objetivos pacíficos.

En materia territorial, el sistema impide formular nuevos reclamos de soberanía o ampliar los existentes mientras el acuerdo permanezca vigente. La Argentina es signataria original y Parte Consultiva, condición que le otorga voz y voto en las decisiones vinculadas con el continente.

Más de cinco décadas después, el viaje conserva una notable fuerza histórica. Una presidenta, su Gabinete y una base levantada sobre el suelo helado conformaron una escena destinada a expresar continuidad y voluntad política.

La reunión del 10 de diciembre de 1974 fue breve frente a la inmensidad de la historia antártica. Sin embargo, dejó un mensaje perdurable: para la Argentina, la mirada hacia el sur representa una política científica, territorial y diplomática proyectada hacia el futuro.

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