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El submarino nazi que apareció en Mar del Plata: el misterio que alimentó la teoría de la fuga de Hitler a la Argentina

En 1945, dos submarinos alemanes se rindieron en Mar del Plata tras la caída del Tercer Reich. El U-530, el U-977, un bote vacío y documentos desclasificados alimentaron una de las teorías más inquietantes de la posguerra.

Submarino alemán en Mar del Plata
Submarino alemán en Mar del Plata Foto: Archivo
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El 10 de julio de 1945, cuando Europa todavía intentaba entender el derrumbe del Tercer Reich, una imagen inesperada sacudió la tranquilidad de Mar del Plata: un submarino alemán apareció frente a la Base Naval y pidió rendirse ante las autoridades argentinas. Era el U-530, una nave de la Kriegsmarine que llegaba cuando Alemania ya se había rendido ante los Aliados el 7 de mayo de ese mismo año.

La escena parecía salida de una película de espionaje: una torreta emergiendo en la oscuridad, señales luminosas en código morse y una tripulación joven, agotada, pero disciplinada, que aseguraba haber cruzado el Atlántico sin tocar puerto durante semanas. El comandante era Otto Wermuth, un oficial de apenas 25 años, y a bordo viajaban 54 hombres, una cifra que despertó sospechas porque superaba lo habitual para ese tipo de submarino.

Un submarino sin bitácora, sin documentos y con demasiadas preguntas

Lo que convirtió al U-530 en un misterio no fue solo su llegada tardía, sino todo lo que faltaba. Según los registros de la época, la nave no conservaba su bitácora, tampoco sus cartas de navegación y parte de su equipamiento había sido arrojado al mar o inutilizado antes de entrar al puerto argentino.

La mañana en que Mar del Plata vio emerger un fantasma de la guerra
Submarino alemán en Mar del Plata Foto: Archivo

También llamó la atención que faltara un bote salvavidas. Ese detalle, aparentemente menor, se transformó en combustible para una teoría que se extendería durante décadas: la posibilidad de que el submarino hubiese desembarcado pasajeros secretos en algún punto de la costa bonaerense o patagónica antes de rendirse.

Las autoridades argentinas negaron que entre los tripulantes hubiera jerarcas nazis, pero el clima internacional era de máxima tensión. Estados Unidos y Gran Bretaña enviaron representantes navales a Mar del Plata para inspeccionar la nave y seguir de cerca los interrogatorios.

La teoría más inquietante: ¿Hitler pudo haber escapado a la Argentina?

La llegada del U-530 reavivó una versión que circulaba desde el final de la guerra: que Adolf Hitler no había muerto en Berlín, sino que había escapado hacia Sudamérica. El FBI conserva archivos que muestran que, tras la rendición alemana, se investigaron rumores sobre una posible supervivencia del líder nazi, aunque el propio organismo señala que los Aliados sospechaban que Hitler se había suicidado y que las búsquedas respondían a la falta inicial de pruebas concluyentes.

Así reaccionaron los medios
Submarino alemán en Mar del Plata Foto: Archivo

Años después, documentos desclasificados de la CIA también mostraron reportes sobre supuestos refugios de Hitler en la Argentina, aunque algunos de esos informes fueron considerados “no evaluados” y basados en fuentes cuya confiabilidad no estaba comprobada.

El U-530, una nave de la Kriegsmarine que llegaba cuando Alemania ya se había rendido ante los Aliados
Submarino alemán en Mar del Plata Foto: Archivo

Ese punto es clave: la Argentina fue efectivamente destino de criminales nazis después de la Segunda Guerra Mundial, y el Archivo General de la Nación conserva documentación sobre la llegada y las actividades de jerarcas nazis en el país, reunida en expedientes estatales desclasificados a partir de 1992. Pero una cosa es la comprobada presencia de nazis fugitivos en territorio argentino, y otra muy distinta es afirmar que Hitler estuvo entre ellos.

El segundo golpe: el U-977 y los 66 días bajo el agua

Como si el misterio del U-530 no alcanzara, el 17 de agosto de 1945 apareció otro submarino alemán en Mar del Plata: el U-977, comandado por Heinz Schäffer. La nave había salido de Noruega y se rindió en Argentina después de una travesía de 108 días, con un tramo de 66 días navegando sumergida con snorkel, uno de los recorridos submarinos más extremos de la guerra.

El U-977 no había hundido barcos ni tenía un historial bélico destacado, pero su llegada tardía alimentó las sospechas. Según uboat.net, cuando Alemania se rindió, el submarino estaba en aguas noruegas y Schäffer decidió dirigirse a la Argentina. Antes de emprender el cruce, permitió que 16 tripulantes casados desembarcaran cerca de Noruega para intentar volver con sus familias.

El submarino nazi que apareció en Mar del Plata
Submarino alemán en Mar del Plata Foto: Archivo

El viaje fue tan extremo que, según la misma fuente, muchos tripulantes estuvieron al borde del colapso psicológico. Luego de cruzar el Ecuador el 23 de julio, el submarino llegó finalmente a Mar del Plata el 17 de agosto de 1945.

Argentina, neutralidad y posguerra: por qué eligieron este país

Para entender por qué dos submarinos alemanes cruzaron el Atlántico rumbo a la Argentina, hay que mirar el contexto político. Durante buena parte de la Segunda Guerra Mundial, el país mantuvo una posición de neutralidad o no beligerancia, hasta que declaró la guerra a Alemania y Japón recién en marzo de 1945, cuando el conflicto estaba prácticamente decidido.

Esa postura, sumada a la existencia de comunidades alemanas en el país y a la percepción de que Argentina podía ofrecer un trato menos hostil que Estados Unidos o Gran Bretaña, explicaría por qué algunos marinos de la Kriegsmarine vieron a Mar del Plata como un destino posible para rendirse.

Después de su llegada, los tripulantes fueron trasladados y luego entregados a los Aliados. El U-977 fue llevado a Estados Unidos y finalmente hundido en 1946 durante pruebas con torpedos frente a Cape Cod. El U-530 también terminó bajo control estadounidense y fue hundido como blanco naval en ejercicios posteriores.

El bote vacío que quedó como símbolo del enigma

Entre todos los elementos que alimentaron el mito, ninguno resultó tan poderoso como el bote salvavidas hallado en la costa de Necochea. Estaba vacío, sin tripulantes, sin documentos y sin una explicación definitiva que pudiera cerrar el caso para siempre.

Para los investigadores más cautelosos, el episodio forma parte del caos de la posguerra: submarinos sin órdenes claras, tripulaciones desesperadas, documentos destruidos y maniobras de rendición en un mundo que acababa de cambiar para siempre. Para los amantes del misterio, en cambio, ese bote fue una pista silenciada, el rastro de un desembarco nocturno y secreto en la Argentina.

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