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Mendoza: del terremoto que destruyó la ciudad a cómo la provincia aprendió a convivir con los temblores

Desde el devastador terremoto de 1861 hasta los movimientos que volvieron a encender las alarmas, la provincia transformó su arquitectura y su forma de habitar una tierra que nunca permanece completamente quieta.

El terremoto de1861 destruyó la ciudad de Mendoza
El terremoto de1861 destruyó la ciudad de Mendoza Foto: Wikipedia
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Mendoza es tierra de vinos, montañas y paisajes imponentes, pero debajo de su superficie se acumula una energía capaz de liberarse en pocos segundos. La provincia se encuentra entre las zonas con mayor peligrosidad sísmica de la Argentina y su historia está marcada por terremotos que modificaron ciudades, construcciones y costumbres.

La mayoría de los movimientos registrados son leves y solo pueden ser detectados por instrumentos especializados. Sin embargo, algunos sismos tuvieron consecuencias devastadoras, especialmente cuando encontraron poblaciones con edificios vulnerables y escasa preparación.

¿Por qué Mendoza tiene tantos terremotos?

La explicación está relacionada con el desplazamiento de las placas tectónicas. Mendoza se encuentra sobre la placa Sudamericana, mientras que la placa de Nazca avanza desde el océano Pacífico y se introduce lentamente por debajo de ella.

Este proceso, denominado subducción, comprime y deforma las rocas. La energía puede permanecer acumulada durante años, décadas o siglos. Cuando supera la resistencia de los materiales, se produce una ruptura y las ondas sísmicas se propagan hasta la superficie.

Además, en el territorio mendocino existen fallas geológicas activas. Algunas pueden originar movimientos relativamente superficiales, capaces de sentirse con fuerza en las localidades cercanas.

El terremoto de 1782: la primera gran advertencia

El 22 de mayo de 1782 ocurrió el denominado terremoto de Santa Rita, considerado uno de los primeros movimientos importantes documentados en Mendoza.

El sismo causó grietas y daños en las construcciones coloniales. Su intensidad fue estimada en VIII grados de la escala Mercalli, utilizada para medir los efectos de un terremoto sobre las personas, los edificios y el terreno.

En aquel momento no existían estaciones sismológicas ni normas de construcción sismorresistente. La información disponible quedó registrada mediante testimonios, documentos oficiales y relatos de la época.

La noche en que Mendoza quedó destruida

La tragedia más grave ocurrió el 20 de marzo de 1861. Aquella noche, un potente terremoto destruyó gran parte de la antigua ciudad de Mendoza y afectó severamente a las poblaciones cercanas.

El prócer de la escarapela murió en Mendoza y fue sepultado en San Francisco
Terremoto en Mendoza Foto: Facebook Turismo Mendoza

Las estimaciones históricas indican que murieron aproximadamente 6.000 personas, sobre una población cercana a los 18.000 habitantes. La cantidad de víctimas convirtió al episodio en uno de los terremotos proporcionalmente más destructivos de la historia argentina.

Muchas viviendas estaban construidas con adobe, techos pesados y escasos refuerzos. Al producirse el movimiento, numerosos muros colapsaron y las calles estrechas dificultaron la evacuación.

A los derrumbes se sumaron incendios, canales obstruidos y enormes problemas para rescatar a quienes habían quedado atrapados. Los sobrevivientes debieron organizarse mientras las réplicas continuaban sacudiendo la región.

Cómo el terremoto cambió el mapa de la ciudad

Después de la catástrofe, Mendoza no fue reconstruida exactamente en el mismo lugar. La nueva ciudad se desarrolló hacia el sudoeste del antiguo centro colonial, actualmente identificado con el Área Fundacional.

La planificación incorporó calles más anchas, edificios de menor altura, plazas y espacios abiertos. Además de mejorar la circulación y la ventilación, esos lugares podían utilizarse como puntos de encuentro y evacuación ante una emergencia.

Panorámica de Mendoza hoy Foto: Wikipedia

Las ruinas de San Francisco y la plaza Pedro del Castillo permanecen como testimonios de aquella ciudad devastada. El terremoto no solo dejó víctimas: transformó para siempre la arquitectura y la identidad urbana de Mendoza.

Los terremotos que volvieron a encender la alarma

La provincia continuó registrando sismos importantes. Hubo episodios significativos en 1880 y 1942, pero uno de los más recordados ocurrió durante la madrugada del 26 de enero de 1985.

El terremoto afectó principalmente a sectores de Godoy Cruz, Guaymallén y Las Heras. Numerosas viviendas sufrieron daños y las construcciones de adobe volvieron a demostrar su vulnerabilidad.

El episodio impulsó nuevas revisiones de los reglamentos de edificación y reforzó la importancia de la arquitectura sismorresistente, los controles técnicos y la preparación comunitaria.

¿Se puede anticipar el próximo gran terremoto?

Actualmente, la ciencia puede estudiar fallas, analizar antecedentes y calcular probabilidades. Sin embargo, no es posible predecir con exactitud el día, la hora y el lugar de un terremoto.

Por esa razón, la prevención cumple un papel decisivo. Los códigos de construcción, los estudios del suelo, los simulacros y la educación sísmica pueden reducir considerablemente las consecuencias.

La historia mendocina dejó una enseñanza contundente: los terremotos no pueden evitarse, pero una sociedad preparada puede impedir que vuelvan a convertirse en una catástrofe.

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