Por Marcelo García
En agosto de 1945 estuvo en Hiroshima y en Nagasaki: la desopilante historia de Tsutomu Yamaguchi, el hombre que sobrevivió las dos bombas atómicas
En 2009, el gobierno japonés lo reconoció oficialmente como hibakusha, el término utilizado para los sobrevivientes de los bombardeos atómicos. Murió a los 93 años.
En agosto de 1945, Japón vivió los dos únicos ataques con armas atómicas de la historia en tiempos de guerra. El 6 de agosto, Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima la bomba atómica conocida como “Little Boy”. Tres días después, el 9 de agosto, otra similar, nombrada como “Fat Man”, fue lanzada sobre Nagasaki. Entre los sobrevivientes de aquellas dos tragedias hubo un hombre cuya historia parece salida de una novela. Se llamaba Tsutomu Yamaguchi y estuvo en las dos ciudades cuando fueron bombardeadas. Había nacido en Japón en 1916. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajaba como ingeniero para Industrias Pesadas Mitsubishi.
En el verano de 1945, la empresa lo había enviado a Hiroshima por motivos laborales. El 6 de agosto, Yamaguchi se preparaba para regresar a Nagasaki. A las 8:15 de la mañana, el bombardero estadounidense B-29 Enola Gay lanzó sobre Hiroshima la primera bomba atómica utilizada en una guerra. Yamaguchi se encontraba a varios kilómetros del punto de explosión. De repente, vio una enorme luz blanca. Una ola de calor atravesó la ciudad y, casi inmediatamente, la onda expansiva lo arrojó al suelo. Sufrió quemaduras graves y heridas, entre ellas daños en los oídos y lesiones en la cabeza. A su alrededor, todo era devastación en Hiroshima.


Miles de personas habían muerto en cuestión de segundos y muchas otras resultarían heridas. Pero Yamaguchi estaba vivo. Pasó la noche en Hiroshima y, al día siguiente, a pesar de sus heridas, comenzó el regreso a Nagasaki. Aquí aparece uno de los aspectos más extraordinarios de su historia. Después de haber sobrevivido a una bomba atómica, Yamaguchi volvió a su ciudad natal. El 8 de agosto llegó a Nagasaki y al día siguiente se presentó en su lugar de trabajo. Todavía tenía las heridas producidas por la explosión de Hiroshima. Según su testimonio, intentó explicar a sus compañeros lo que había ocurrido. Les contaba que una sola bomba había sido capaz de destruir una ciudad. Pero lo que estaba a punto de ocurrir parecía imposible.
A las 11:02 de la mañana, otro avión B-29 estadounidense, el Bockscar, lanzó sobre Nagasaki la segunda bomba atómica. Una vez más, Yamaguchi vio una luz deslumbrante. Nuevamente, una enorme explosión sacudió la ciudad en donde estaba. Pero increiblemente sobrevivió.
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En apenas tres días, había estado presente en las dos ciudades japonesas que recibieron ataques atómicos. Las consecuencias de aquellos bombardeos fueron devastadoras. Las explosiones provocaron decenas de miles de muertes inmediatas y muchas otras en los meses y años posteriores, como consecuencia de las heridas y de la exposición a la radiación. El 15 de agosto de 1945, el emperador Hirohito anunció la rendición de Japón. La Segunda Guerra Mundial había terminado. Para Yamaguchi, sin embargo, la guerra no terminaría realmente con ese anuncio.



Durante el resto de su vida llevó las secuelas físicas y emocionales de lo que había vivido. Pero también decidió contar su historia. Durante muchos años, su caso fue poco conocido fuera de Japón. Con el paso del tiempo, sin embargo, se convirtió en uno de los testimonios más singulares de los bombardeos de 1945.
Yamaguchi formó una familia, continuó trabajando y, en sus últimos años, habló públicamente sobre su experiencia y sobre los peligros de las armas atómicas. En 2009, el gobierno japonés lo reconoció oficialmente como hibakusha, el término utilizado para los sobrevivientes de los bombardeos atómicos. Un año después, el 4 de enero de 2010, Tsutomu Yamaguchi murió en Nagasaki, a los 93 años de edad.
Su historia no es solamente la de un hombre que tuvo la extraordinaria fortuna de sobrevivir dos veces. Es también el testimonio de uno de los momentos más trágicos y decisivos del siglo XX. En agosto de 1945, la humanidad había entrado en una nueva era. Tsutomu Yamaguchi fue testigo directo de las dos primeras explosiones atómicas en una guerra. Dos ciudades. Dos bombas. Tres días de distancia. Y un solo hombre que sobrevivió a las dos tremendas explosiones. Su historia sigue siendo uno de los testimonios más impactantes de la Segunda Guerra Mundial.








