
El papa León XIV se refirió al crecimiento de los grupos de extrema derecha en Alemania y a su posible vínculo con determinadas expresiones religiosas. Durante una conferencia de prensa que hizo a bordo del avión papal mientras regresaba a Roma después de finalizar su visita de cuatro días a Francia, insistió en que es necesario “volver a los valores del Evangelio”.
La pregunta estuvo vinculada a dos fenómenos que atraviesan actualmente a Alemania: el retroceso de la Iglesia católica y el crecimiento de partidos y movimientos ubicados en la extrema derecha. Frente a ese escenario, el pontífice planteó la necesidad de analizar si existe alguna relación entre ambos procesos, aunque evitó establecer una conexión directa como un hecho comprobado. Además, señaló que resulta necesario estudiar “si y en qué medida puede haber una correlación” entre el crecimiento de estos grupos y la fragmentación que atraviesa la propia extrema derecha.
Según explicó, dentro de esas corrientes existen sectores que se están volviendo todavía más radicales. En ese contexto, también mencionó la aparición de expresiones políticas que combinan determinadas posiciones de extrema derecha con una forma particular de religiosidad.

“Al mismo tiempo, se asiste a una combinación de estos puntos de vista de extrema derecha con un cierto tipo de religión que, no solo según yo, sino también según lo afirmado por los líderes de la Iglesia católica y de la protestante en Alemania, no representa una expresión auténtica del cristianismo”, afirmó de forma contundente.
El pontífice no hizo referencia a un partido político alemán en particular durante esa respuesta. Su planteo estuvo centrado en la utilización de determinadas expresiones religiosas en conjunto con posiciones políticas de extrema derecha.
El llamado del Papa a recuperar los valores del Evangelio
Después de referirse a esa combinación entre política y religión, León XIV contrapuso esas expresiones con los principios que, según sostuvo, deben orientar al cristianismo. “Y de nuevo volvemos a los valores del Evangelio, que no tratan del odio y la división, sino de la comprensión, la compasión y el acompañamiento”, afirmó.
El Papa también manifestó su deseo de que la Iglesia pueda trabajar junto a los referentes religiosos de Alemania para encontrar respuestas frente al escenario que atraviesa el país. En ese sentido, expresó su esperanza de llegar a “una mayoría de personas de buena voluntad” que comprendan la importancia de involucrarse en los procesos políticos y tomar decisiones orientadas al bien común.
“Espero profundamente —y con suerte la Iglesia también puede ser parte de esto— que podemos encontrar maneras de, por así decirlo, llegar a una mayoría de personas de buena voluntad que entenderán lo importante que es que su compromiso, incluso en términos de participar en procesos políticos, les permita tomar decisiones claras para el bien común y no para ideas extremistas que tal vez causen mucho más daño del que somos conscientes ahora mismo”, sostuvo.
La preocupación por la Iglesia en Alemania
La intervención de León XIV también estuvo atravesada por su preocupación por la situación de la Iglesia en Alemania, donde existe desde hace años un proceso de pérdida de fieles y una disminución de la práctica religiosa.
El pontífice reconoció las dificultades que atraviesa el catolicismo alemán, pero planteó que todavía existen personas interesadas en vivir su fe. También destacó la importancia de recuperar un espíritu misionero para afrontar esa situación. “Creo que si recuperamos el verdadero espíritu misionero y la manera correcta de actuar, hay todavía muchísimas personas en Alemania que quieren vivir y celebrar su fe cristiana y católica”, señaló.
León XIV agregó que espera continuar trabajando con los líderes de la Iglesia alemana para encontrar respuestas a los problemas que afectan a la comunidad religiosa. “Desde nuestro lugar como Iglesia, a través de la doctrina social de la Iglesia: hablando, enseñando y predicando sobre lo que consideramos valores que dan vida, y no sobre la destrucción, la división y el odio”, afirmó.
La declaración se produjo luego de que León XIV visitara Francia y pronunciara en Metz un discurso centrado en la unidad europea, el diálogo y la búsqueda de la paz. Durante su viaje, el pontífice también hizo referencia a la necesidad de fortalecer la cooperación y el multilateralismo frente a los conflictos internacionales.











