El Papa León XIV visitó Mezquita Azul de Estambul en su viaje a Turquía pero no se detuvo a rezar
El Sumo Pontífice entró a uno de los grandes templos emblemáticos. Se diferenció del Papa Francisco, quien sí oró en el lugar.
El papa León XIV visitó por primera vez en su pontificado una mezquita, en este caso la conocida Mezquita Azul de Estambul, pero no se detuvo a orar, como sí hicieron sus predecesores, durante el tercer día de visita a Turquía.
El muecín de la mezquita, Askin Musa Tunca, que acompañó al Sumo Pontífice, explicó que al inicio le dijeron que el papa iba a rezar aquí, pero que cuando le preguntó si quería tener un “momento de alabanza”, el papa le dijo que “no, que solo quería visitarla”.
“Se le explicó que ésta era la casa de Alá y que podía tener un momento de alabanza”, pero contestó “que estaba bien así” y que continuaba “dando una vuelta” por la mezquita, que recorrió durante 20 minutos mientras escuchaba las explicaciones del muecín, quien guía la oración.
Como manda la cultura islámica, León XIV tuvo que descalzarse para entrar y después admiró los colores de las bóvedas de Sultán Ahmed.
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La circunstancia necesitó una declaración del Vaticano. “El papa León XIV ha vivido la mezquita en silencio, en espíritu de recogimiento y de escucha, con profundo respeto del lugar y de la fe de los que rezan allí”, explicó la oficina de prensa de la Santa Sede.
La Mezquita Azul está situada en la plaza de Sultanahmet y fue construida a principios del siglo XVII. Su nombre deriva de los maravillosos mosaicos de azulejos azules de Iznik que se encuentran en su patio interior.
Las visitas previas al histórico sitio de Estambul
En su viaje en 2006, Benedicto XVI rezó en esta mezquita delante del mihrab, la hornacina en la pared que indica la dirección de la Meca, y el entonces portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, tuvo que especificar que se trató de un momento de “recogimiento”. Este gesto marcó un hito para las relaciones con el islam y sirvió para borrar la polémica surgida tras el discurso del papa alemán en Ratisbona.

En 2014, el papa Francisco también tuvo un momento de “adoración silenciosa” en el mismo lugar que su antecesor.













