El plan marítimo de China toma forma: qué es el “collar de perlas” y por qué preocupa a las potencias

Más que una cadena de puertos, se trata de una arquitectura de poder que combina economía, logística, diplomacia y defensa. De continuar su expansión, podría alterar significativamente el equilibrio estratégico de la región y del mundo.

La expansión silenciosa de China: las claves del “collar de perlas” que asegura sus rutas comerciales.
La expansión silenciosa de China: las claves del “collar de perlas” que asegura sus rutas comerciales. Foto: Imagine China

En silencio y con una planificación paciente, China consolidó durante las últimas décadas una de las estrategias geopolíticas más ambiciosas del siglo XXI: el llamado “collar de perlas”.

Se trata de una red de puertos, bases militares, alianzas diplomáticas e inversiones que bordea el océano Índico y se extiende hacia África oriental, con el propósito de asegurar las rutas marítimas indispensables para su economía y proyectar su influencia a escala global.

Mapa del "collar de perlas" chino. Foto: El Orden Mundial.

Aunque la atención internacional suele centrarse en las tensiones visibles del mar de China Meridional (especialmente en las disputas por las islas Spratly y Senkaku), analistas coinciden en que ese foco representa apenas una fracción del tablero. Pekín despliega una estrategia mucho más profunda que combina infraestructura, financiamiento, cooperación económica y presencia militar, todo orientado a garantizar su estabilidad energética y comercial.

Una red para proteger el eje económico chino

Buena parte del petróleo, el gas y las mercancías que alimentan al gigante asiático atraviesan el océano Índico. Asegurar esos corredores marítimos es, para Pekín, una cuestión de supervivencia.

Cada puerto o base del “collar de perlas” funciona como un nodo en una cadena diseñada para reducir vulnerabilidades, especialmente frente a estrechos estratégicos como el de Malaca, considerado uno de los puntos más frágiles para el comercio chino.

Caída de cohete chino en el Océano Índico
Caída de cohete chino en el Océano Índico.

El primer paso concreto de esta estrategia se dio en Pakistán, con la puesta en marcha del puerto de Gwadar, vinculado al Corredor Económico China–Pakistán. Desde entonces, el mapa se expandió: Sri Lanka, Maldivas, Bangladés, Myanmar y Chittagong se convirtieron en puntos estratégicos.

La influencia china también avanza hacia el continente africano, con instalaciones militares y logísticas en Djibouti, Kenia y Zanzíbar, lo que extiende la proyección naval de Pekín a miles de kilómetros de sus costas.

Inversiones, alianzas y presencia militar

La particularidad del “collar de perlas” es su carácter dual. Por un lado, China financia puertos, carreteras, zonas económicas y proyectos de infraestructura que benefician a economías emergentes y fortalecen su presencia comercial. Por el otro, impulsa acuerdos militares, centros de vigilancia, acceso a muelles para sus flotas y bases navales que otorgan un respaldo estratégico a su expansión.

Puerto de China, comercio internacional
La expansión silenciosa de China: las claves del “collar de perlas” que asegura sus rutas comerciales.

Este enfoque híbrido se apoya también en su diplomacia blanda: préstamos con bajas tasas, cooperación tecnológica y cultural, y presencia empresarial en sectores clave. El resultado es un entramado de relaciones que, en algunos casos, genera dependencia financiera y, en otros, abre la puerta a acuerdos de uso militar.

La expansión china no pasa desapercibida para otras potencias. Estados Unidos, India, Japón y Australia impulsaron sus propias iniciativas para contrarrestar el avance de Pekín, desde alianzas de seguridad hasta proyectos de infraestructura alternativos.

El control de las rutas marítimas del Indo-Pacífico, por donde circula más del 60% del comercio mundial, se convirtió así en una pieza central del orden internacional.