Palestinos en la Franja de Gaza que necesitan atención médica. Foto: Reuters/Dawoud Abu Alkas.
Palestinos en la Franja de Gaza que necesitan atención médica. Foto: Reuters/Dawoud Abu Alkas.

La decisión del Gobierno de Israel de forzar la salida de Médicos sin Fronteras (MSF) de la Franja de Gaza marca un nuevo punto de tensión en el enclave palestino. La organización médica internacional, una de las principales proveedoras de atención sanitaria en contextos de guerra, dejará de operar en el territorio el próximo 28 de febrero, tras negarse a entregar el listado completo de su personal a las autoridades israelíes.

El anuncio fue realizado por el Ministerio de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo, que argumentó que la ONG incumplió los procedimientos de registro exigidos para operar en Gaza. Desde el Gobierno israelí aseguran que estas normas responden a criterios de seguridad y buscan prevenir el uso indebido de la cobertura humanitaria.

Médicos Sin Fronteras en Gaza. Foto: x @MSF.
Médicos Sin Fronteras en Gaza. Foto: x @MSF.

Médicos sin Fronteras se retira de Gaza por falta de garantías y tensión con Israel

El ministro Amichai Chikli fue particularmente crítico con la postura de la organización y expresó: “Ayuda humanitaria, sí. Ceguera en materia de seguridad, no. Lamentablemente, MSF vuelve a demostrar una falta de transparencia y a actuar motivada por intereses irrelevantes. Según el funcionario, la ONG habría cambiado de manera inesperada su posición respecto a la entrega de información sobre sus empleados.

Desde MSF, sin embargo, la versión es distinta. La organización explicó que, tras múltiples negociaciones fallidas, no logró obtener garantías fundamentales para proteger a su personal, especialmente a los trabajadores palestinos que viven y operan en la Franja.

Entre los puntos centrales del desacuerdo, MSF reclamó que “cualquier información sobre el personal se utilizara únicamente para los fines administrativos señaladas y no pondría en peligro al personal.

Médicos Sin Fronteras en Gaza. Foto: x @MSF.
Médicos Sin Fronteras en Gaza. Foto: x @MSF.

La ONG sostuvo que la falta de claridad sobre el uso de esos datos y la imposibilidad de mantener el control sobre los recursos humanos y los suministros médicos la colocaron en una situación insostenible. Por ello, y “ante tal incertidumbre”, resolvió no entregar el listado solicitado, aun sabiendo que esa decisión implicaría su salida forzada del enclave.

El Ministerio israelí confirmó oficialmente la medida al señalar: “De acuerdo con las regulaciones, MSF cesará sus operaciones y saldrá de la Franja de Gaza para el 28 de febrero de 2026, y afirmó estar evaluando mecanismos alternativos para garantizar la atención médica tras la retirada de la organización.

Este episodio se inscribe en un contexto más amplio de desconfianza del Gobierno israelí hacia las agencias humanitarias que operan en Gaza. Israel ya había cuestionado anteriormente a la UNRWA, acusando a algunos de sus empleados de tener vínculos con Hamás. No obstante, la Corte Internacional de Justicia determinó que no se habían probado esos presuntos lazos ni la falta de neutralidad de la agencia.

Israel derriba la sede de la agencia de la ONU para los palestinos. Foto: REUTERS

Desde el Ministerio de la Diáspora insistieron en que los listados de personal “no se comparten con terceros y se utilizan únicamente para fines internos”, aunque las organizaciones humanitarias advierten que, en un escenario de guerra, cualquier filtración puede tener consecuencias letales.

Las cifras refuerzan esas preocupaciones. Desde el inicio de la ofensiva israelí sobre Gaza, el 7 de octubre de 2023, al menos 579 trabajadores humanitarios fueron asesinados, según datos de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

De ese total, 380 eran hombres y 189 mujeres, lo que convierte al actual conflicto en uno de los más mortales para el personal humanitario en las últimas décadas. La salida de Médicos sin Fronteras representa un duro golpe para un sistema sanitario ya colapsado, en un territorio donde millones de personas dependen casi exclusivamente de la ayuda internacional para acceder a atención médica básica.