Joven usó un shampoo para piojos y terminó en coma
Joven usó un shampoo para piojos y terminó en coma Foto: Instagram @aleemaxali

Una joven británica decidió hacer público el drama que vive desde hace casi una década, luego de haber sufrido una quemadura de tercer grado en gran parte de su cuerpo por usar un shampoo antipiojos altamente inflamable El accidente ocurrió cuando tenía 12 años, pero le dejó secuelas permanentes: estuvo dos meses en coma, perdió siete dedos y debió someterse a múltiples cirugías reconstructivas.

El episodio tuvo lugar durante las fiestas de Navidad de 2016, en Yorkshire, Inglaterra. Allí, Aleema había regresado del colegio pupilo al que asistía para avisarle a su madre que había contraído piojos y se aplicó un shampoo para intentar eliminarlos, sin saber que el producto contenía componentes altamente inflamables.

Joven usó un shampoo para piojos y terminó en coma Foto: Instagram @aleemaxali

Minutos después, la niña se dirigió a la cocina para descartar el envase y al pasar cerca de la hornalla encendida, una llamarada de fuego prendió su pelo y se propagó rápidamente por todo su cuerpo “Mi madre empezó a gritar, yo no entendía qué estaba pasando. Al principio no sentí dolor porque era mi pelo el que estaba en llamas”, recordó Aleema en dialogo con Dkiss España.

Sin embargo, al verse reflejada en una ventana, entró en shock. “Las llamas llegaron al cuero cabelludo y ahí sentí un dolor insoportable”, relató la joven, quien remarcó que en ese momento se desmayó unos 30 minutos producto del dolor, hasta que su hermana logró apagar las llamas.

Aleema fue trasladada de urgencia a un hospital e ingresó a terapia intensiva con quemaduras de tercer grado en la mitad de su cuerpo. Permaneció en coma durante alrededor de 60 días y, tras despertar, continuó internada durante nueve meses más.

Joven usó un shampoo para piojos y terminó en coma Foto: Instagram @aleemaxali

Cómo fue la recuperación de Aleema, la joven que perdió siete dedos por usar un shampoo para piojos

Cuando despertó en el hospital, Aleema remarcó que sus padres le prohibieron verse al espejo o preguntar demasiado sobre qué había pasado: “me pidieron que no me mirara al espejo porque estaba muy diferente. Me ayudaron a prepararme y, cuando finalmente me vi, ya había imaginado lo peor”, contó.

Las secuelas físicas y emocionales fueron profundas: “Tuve que aprender a caminar, hablar y alimentarme otra vez”. Además, recordó que tuvo que atravesar numerosas intervenciones quirúrgicas y que en el proceso perdió 7 dedos como consecuencia de las operaciones reconstructivas.

Hoy, con 21 años, continúa sometiéndose a cirugías para realizar injertos de piel. En una de las más recientes, los médicos utilizaron piel de la ingle para reconstruir parte de sus orejas y permitirle volver a usar aros. Gracias a su historia y nivel de resiliencia, Aleema decidió contar su historia para alentar a otros a vivir mejor y advertir sobre los riesgos de utilizar shampoos inflamables.