El tren más rápido de Sudamérica y una tecnología que sorprende al mundo entero: alcanza velocidades de hasta 350 kilómetros por hora
Con una inversión estimada que oscila entre 10.000 y 20.000 millones de dólares, la entrada en operación comercial de un ferrocarril destinado a marcar un antes y un después en la región está prevista para principios de 2032.

Un país sudamericano dio un paso histórico hacia la modernización de su sistema ferroviario. El gobierno federal anunció la construcción del primer tren de alta velocidad de la región en mayo de 2026, que alcanzará los 350 kilómetros por hora y unirá ciudades importantes de la nación.
Se trata de Brasil que, mediante un ferrocarril cuya tecnología es de primera generación, conectará Río de Janeiro, San Pablo y Campinas, tres de los núcleos urbanos e industriales más importantes del país.

Para lograr el hito histórico de alcanzar los 350 kilómetros por hora, el proyecto se inspiró en los modelos de alta velocidad de Japón y Europa, por lo que utilizará trenes con tracción distribuida, un enfoque técnico que permite repartir los motores eléctricos en varios vagones, en lugar de concentrarlos en una sola locomotora.
Gracias a esta tecnología -que mejora la eficiencia energética, incrementa la estabilidad a altas velocidades y reduce el desgaste de la infraestructura- el recorrido entre Río de Janeiro y São Paulo podrá realizarse en aproximadamente una hora y 45 minutos, en una distancia total de 510 kilómetros.
Energía 100% eléctrica en el Tren de Alta Velocidad de Brasil
Desde el punto de vista energético, el proyecto se apoya en un sistema de alimentación mediante catenaria de alta tensión, un estándar en la alta velocidad ferroviaria mundial. El tren funcionará con energía 100% eléctrica, lo que refuerza el enfoque sostenible del proyecto al reducir la dependencia de combustibles fósiles y disminuir las emisiones de gases contaminantes.
Este modelo busca ofrecer una alternativa más limpia frente al transporte aéreo y al tráfico vehicular, dos de los principales responsables de la huella de carbono en los corredores urbanos más congestionados del país.
El diseño aerodinámico del TAV también juega un rol central. La forma del tren está pensada para reducir la resistencia del aire, mejorar la estabilidad y disminuir el consumo energético a altas velocidades. Este enfoque no solo impacta en el rendimiento, sino también en el confort de los pasajeros, al reducir vibraciones y ruidos durante el viaje.
Infraestructura y seguridad: las bases tecnológicas del TAV
La infraestructura constituye uno de los ejes tecnológicos centrales del Tren de Alta Velocidad (TAV). Para sostener velocidades que rondan los 350 km/h, el proyecto prevé un trazado con un uso intensivo de túneles y viaductos, una solución que permite adaptarse a las particularidades del relieve brasileño y limitar al máximo la presencia de curvas cerradas. Este enfoque favorece recorridos más rectos y estables, mejora los estándares de seguridad y reduce la interferencia con áreas urbanas de alta densidad.

En cuanto a la seguridad operativa, el sistema incorporará tecnologías de monitoreo continuo en tiempo real. A través de sensores instalados tanto en la infraestructura como en las formaciones, será posible controlar el estado de la vía, identificar irregularidades y prevenir fallas antes de que deriven en situaciones de riesgo.
Estas herramientas, habituales en los sistemas de alta velocidad más desarrollados de Asia y Europa, permiten operar sin cruces a nivel y con un control automatizado del tráfico ferroviario, lo que disminuye de manera significativa la probabilidad de accidentes y eleva la confiabilidad del servicio.













