La impactante historia de Albania, marcada por el águila bicéfala como símbolo nacional
El emblema albanés expresa poder y encarna la unión de opuestos: lo terrenal y lo divino, Oriente y Occidente, el pasado y el futuro. En ese símbolo se condensa el recorrido histórico de toda una nación.

La historia de Albania suele estar en el centro de atención de todo el mundo cuando la selección de fútbol albanesa se enfrenta a Serbia, país con el que mantiene una gran rivalidad arraigada en disputas históricas y políticas, especialmente por la región de Kosovo. Sin embargo, la historia de esta nación europea va mucho más allá y está ligada directamente a su símbolo nacional, el águila bicéfala.
La figura central de su bandera representa la soberanía, la unidad y la historia de resistencia del pueblo albanés, derivado del emblema del héroe nacional Gjergj Kastrioti Skanderbeg y con raíces en el Imperio Bizantino, simbolizando la dualidad de las influencias orientales y occidentales sobre el país. El águila bicéfala es un emblema que va más allá de la bandera: está presente en la cultura, el arte y en la conexión emocional de los albaneses con su historia y su lucha por la libertad.

El águila de dos cabezas no es un emblema exclusivo de Albania: a lo largo de la historia fue adoptada por distintos imperios y reinos europeos como símbolo de poder imperial, entre ellos Viena, Rusia, Prusia y el Sacro Imperio Romano. No obstante, en tierras albanesas tomó un sentido propio y profundo, hasta convertirse en un elemento central de la identidad nacional.
Esa resignificación está estrechamente ligada a la figura de Gjergj Kastrioti, protagonista central en la historia de la bandera albanesa. Nacido en el siglo XV como hijo de un noble local, Skanderbeg encabezó un levantamiento contra el Imperio Otomano, que avanzaba sobre los territorios albaneses. El 28 de noviembre de 1443 izó su estandarte en la fortaleza de Krujë: una bandera roja con un águila bicéfala negra. Bajo ese emblema, Albania -una pequeña nación montañosa- logró resistir durante 25 años los embates de una de las potencias más poderosas de la época. Si bien tras la muerte de Skanderbeg, en 1468, el país volvió a perder su independencia, el símbolo del águila quedó profundamente arraigado en la memoria colectiva del pueblo.

La elección de este emblema no fue casual. Además de su herencia bizantina, una antigua leyenda sostiene que los albaneses descendían de las águilas, lo que reforzó el vínculo simbólico con este animal asociado a la valentía, la fuerza y la libertad. Durante los siglos de dominación otomana, el estandarte de Skanderbeg fue relegado, pero no desapareció por completo: resurgió con fuerza en el siglo XIX, cuando los movimientos nacionalistas comenzaron a recorrer Europa y los albaneses recuperaron el águila bicéfala como bandera de resistencia e identidad.
Finalmente, el 28 de noviembre de 1912 marcó un punto de inflexión en la historia del país. Ese día, los líderes albaneses proclamaron la independencia del Imperio Otomano y adoptaron oficialmente la bandera roja con el águila de dos cabezas como emblema nacional.
Las distintas banderas en la historia de Albania, con el águila bicéfala como protagonista
A lo largo de su historia, Albania modificó su bandera en distintas oportunidades, siempre con el águila bicéfala como elemento central. Cada cambio reflejó transformaciones políticas profundas y la impronta de los distintos regímenes que gobernaron el país, sin que el símbolo principal perdiera su protagonismo.
En 1928, con la proclamación de Ahmed Zogu como rey, la bandera incorporó un nuevo elemento: el casco de Skanderbeg colocado sobre el águila. Esta adición buscó reforzar el vínculo con el héroe nacional y, al mismo tiempo, representar la soberanía del nuevo Reino de Albania, combinando tradición histórica y legitimidad monárquica.

Durante la ocupación italiana entre 1939 y 1943, el diseño volvió a alterarse. El régimen fascista añadió la corona albanesa y dos fasces negros, haces de varas característicos del fascismo italiano— a ambos lados del águila. De este modo, el símbolo nacional fue apropiado y resignificado para expresar la dominación extranjera y la ideología del ocupante.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el triunfo de la resistencia antifascista de orientación comunista dio lugar a una nueva versión de la bandera. A partir del 15 de marzo de 1946, con la fundación de la República Popular de Albania, se adoptó oficialmente un diseño que reemplazó el casco de Skanderbeg por una estrella roja de cinco puntas bordeada en amarillo sobre el águila, emblema del socialismo y del nuevo orden político. En paralelo, el escudo de armas también fue modificado: el águila quedó rodeada por espigas de trigo atadas con una cinta roja que llevaba la inscripción “24 de mayo de 1944”, en referencia a la creación del comité de liberación antifascista en Përmet.
Con la caída del régimen comunista, Albania volvió a reformular sus símbolos nacionales. El 7 de abril de 1992 se eliminó la estrella roja de la bandera y, un año más tarde, el 22 de mayo de 1993, se adoptó oficialmente el diseño actual. Esta versión recuperó la estética original vinculada a Skanderbeg: un águila bicéfala negra sobre fondo rojo, sin elementos añadidos.














