Irán cierra el estrecho de Ormuz e impide el paso de barcos petroleros.
Irán cierra el estrecho de Ormuz e impide el paso de barcos petroleros. Foto: REUTERS

La Guardia Revolucionaria de Irán, el brazo armado más fuerte que tiene la nación teocrática asiática, anunció el cierre del estrecho de Ormuz, un pasaje geográfico de vital importancia económica que domina el golfo Pérsico y por donde se comercializa y transporta más del 20% del petróleo mundial, además de grandes volúmenes de gas natural licuado.

Cabe mencionar que la Guardia Revolucionaria de Irán es la rama principal multiservicios de las Fuerzas Armadas iraníes y fue establecida durante la revolución islámica de 1979, detentando poder desde aquel momento en el país y siendo sumamente funcional al régimen teocrático, con los ayatolás a la cabeza.

Irán cierra el estrecho de Ormuz e impide el paso de barcos petroleros. Foto: REUTERS

Se cierra el estrecho de Ormuz: ¿excusa para Estados Unidos para iniciar un ataque más profundo de manera inminente?

El anuncio y la ejecución del cierre del estrecho de Ormuz por parte de la Guardia Revolucionaria iraní no hacen más que elevar notoriamente las tensiones en Medio Oriente.

El aparato armado de Irán anunció, a su vez, que incendiará cualquier barco que intente pasar por este estrecho.

“Prenderemos fuego a cualquier barco que intente cruzar el estrecho de Ormuz”, aseveró el general de brigada, Ebrahim Yabari, a través de una entrevista televisiva de la estatal iraní. “No permitiremos que ni una sola gota de petróleo salga de la región”, enfatizó.

El devenir del caos en Medio Oriente

Mientras tanto, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que lo peor aún está por llegar en Irán y que la “gran ola” de ataques de la operación “Furia Épica” se dará en las próximas semanas. A su vez, aseguró que el conflicto se extenderá por “cuatro o cinco semanas”, pero que su país tiene la capacidad bélica para estirarlo más, en caso de ser necesario.

Mientras tanto, este lunes, Israel bombardeó el sur del Líbano y atacó contra objetivos de Hezbollah, terminando con la vida de Hussein Makled, identificado como el jefe del cuartel de inteligencia de Hezbollah, en un ataque aéreo en los suburbios del sur de Beirut.

La contrapartida fue una serie de ataques de Irán a socios estratégicos y geopolíticos de EE.UU. e Israel en Oriente Próximo, así como también el bombardeo de la base militar del Reino Unido en Chipre, RAF Akrotiri.