Pesca ilegal
Pesca ilegal Foto: Foto generada con IA

La pesca ilegal en el Atlántico Sur volvió a encender las alarmas a nivel geopolítico. Más de 500 embarcaciones extranjeras —en su mayoría chinas— operan al borde de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina, presionando los recursos marítimos de la región y despertando la reacción de Estados Unidos.

Ahora, Washington evalúa un paso más audaz: patrullar la zona junto a fuerzas argentinas para monitorear a la flota de aguas distantes que crece año tras año frente a la Patagonia. El interés estratégico se suma a un movimiento ya en marcha: el despliegue del buque oceanográfico R/V Roger Revelle, autorizado oficialmente a realizar investigaciones en aguas argentinas.

¿Por qué EE.UU. quiere involucrarse?

La presencia masiva de barcos chinos —que representan cerca del 80% de la flota extranjera en la zona— genera preocupación internacional debido a prácticas asociadas a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR). Estas embarcaciones suelen operar en la milla 201, justo fuera de la ZEE, pero frecuentemente se registran incursiones dentro del espacio marítimo argentino.

Según el Pentágono, reforzar la vigilancia permitiría frenar el avance chino, proteger recursos estratégicos y sostener la cooperación con países sudamericanos. La iniciativa se discutió durante la visita de autoridades argentinas al Departamento de Defensa.

Pesca ilegal china en Sudamérica. Foto: REUTERS

Un problema global que escala en la región

La expansión de la flota china en el mundo no es nueva: informes recientes señalan que el país asiático cuenta con la mayor flota de pesca de aguas distantes, con más de 16.000 buques operando fuera de su jurisdicción. Estas embarcaciones cumplen además funciones de doble uso, recopilando datos y manteniendo presencia estratégica.

Para los países sudamericanos, este escenario implica un desafío directo a la soberanía marítima. El volumen de barcos supera la capacidad de control tradicional, obligando a fortalecer alianzas internacionales y el monitoreo tecnológico.

¿Qué está haciendo EE.UU. en la Patagonia ahora?

El R/V Roger Revelle, buque gemelo del Atlantis —que participó en la búsqueda del ARA San Juan—, ya opera en el Atlántico Sur. Su misión oficial es medir temperatura, oxígeno, salinidad y otros parámetros del océano, pero especialistas advierten que estos datos también son útiles para operaciones militares, como la guerra antisubmarina.

La embarcación tiene autorización para permanecer hasta fin de mes, consolidando un nivel de presencia estadounidense que no se veía desde la operación “Southern Cross”, cuando la Guardia Costera patrulló la región para combatir la pesca ilegal.

Pesca ilegal en la Zona Económica Exclusiva de Argentina. Foto: Noticias Ambientales

¿Y qué hace Argentina?

La Armada y Prefectura mantienen operativos recurrentes como Mare Nostrum VIII, con el patrullero ARA Storni y aeronaves P-3 Orion monitoreando la actividad extranjera. Durante esos controles se detectaron buques que realizan pesca de arrastre o mapeo sin permiso.

Sin embargo, la magnitud de la flota extranjera continúa superando la capacidad de respuesta nacional.

Conclusión: ¿se viene un patrullaje conjunto?

Todo indica que EE.UU. avanza hacia un rol más activo en el Atlántico Sur. El envío de un buque científico, las negociaciones en el Pentágono y el antecedente de misiones previas apuntan a un mayor involucramiento estadounidense en la vigilancia marítima.

Para Argentina, podría traducirse en más control, pero también en un nuevo capítulo de tensión geopolítica con China, uno de sus principales socios comerciales.