Jair Bolsonaro, REUTERS
Jair Bolsonaro, REUTERS

En las últimas 24 horas, el estado de salud del expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, presentó una leve mejoría. Empero, sigue sin haber una previsión de alta de su internación, en donde permanece en cuidados intensivos, según detalla el parte médico que se publicó este lunes.

Bolsonaro está internado en un hospital de Brasilia desde el pasado viernes a raíz de una neumonía bacteriana. Pero ha podido recuperar la función renal, al tiempo que los indicadores de inflamación registran una “mejora parcial”, lo que se traduce como una “respuesta favorable” al tratamiento que está recibiendo.

Jair Bolsonaro - Presidente de Brasil Agencia NA
Jair Bolsonaro permanece internado.

Bolsonaro con “apoyo clínico intensivo”

El exmandatario, de 70 años, permanece internado bajo “apoyo clínico intensivo” y con tratamiento de fisioterapia respiratoria y motora, según informaron los médicos que siguen de cerca su evolución. Aunque su estado continúa bajo observación, el equipo sanitario mantiene un monitoreo constante para controlar posibles complicaciones derivadas del cuadro respiratorio.

Jair Bolsonaro fue hospitalizado luego de presentar un cuadro grave caracterizado por fiebre alta, escalofríos “muy intensos”, episodios reiterados de vómitos y dificultades para respirar mientras se encontraba en la celda en la que permanece recluido desde enero, en cumplimiento de la condena que recibió por intento de golpe de Estado.

De acuerdo con el parte médico, la neumonía que padece fue provocada por una bacteria que se alojó en los pulmones tras un episodio de broncoaspiración, es decir, el ingreso accidental de líquidos provenientes del sistema digestivo hacia las vías respiratorias. Esta situación derivó en una infección pulmonar que obligó a su traslado inmediato a un centro de salud para recibir tratamiento especializado.

Jair Bolsonaro. Foto: REUTERS

Los médicos también señalaron que los reiterados problemas de salud que ha presentado en los últimos años podrían estar vinculados con las secuelas del ataque que sufrió en 2018, cuando fue apuñalado en el abdomen durante un acto de campaña en las elecciones presidenciales de ese año. Aquella agresión le provocó múltiples intervenciones quirúrgicas y complicaciones posteriores que, según su entorno, continúan afectando su estado general.

En paralelo, desde que se conoció su condena, los abogados del exmandatario han presentado en varias oportunidades pedidos ante la Corte Suprema para que se le conceda el beneficio de la prisión domiciliaria por razones humanitarias, argumentando su delicado estado de salud y la necesidad de recibir cuidados médicos permanentes.