El lado B de la guerra: por qué esta ciudad se transforma en un centro estratégico para recibir a turistas en Medio Oriente
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán redefine el mapa de la aviación global, por lo que este destino se consolida como un hub más seguro y estratégico para las conexiones entre Europa, Asia y Medio Oriente.
Como en toda guerra, siempre hay ganadores y perdedores, países o regiones que salen aventajados del conflicto y otras que resultan sumamente perjudicados. Y dentro de esta lógica también se inscribe lo que pasa actualmente en Medio Oriente, con el enfrentamiento directo entre Estados Unidos, Israel e Irán, pero que también perjudica e involucra a otros países de la región.
Sabido es que determinados estados del golfo Pérsico se comportan -en los últimos años- como verdaderos centros turísticos a partir del auge de la industria petrolera que les ha generado enormes dividendos en las últimas décadas, lo que les permitió invertir cuantiosas sumas para explotar la industria hotelera y transformarse en verdaderos polos del turismo capaces de atraer extranjeros desde todas partes del mundo.

¿Estambul ocupa el lugar de Dubái por el conflicto en Medio Oriente?
En ese sentido, países como Qatar, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos serían los principales exponentes, junto a Arabia Saudita, del desarrollo de la industria turística, con inversiones extraordinarias en hotelería, centros comerciales, gastronomía y todo tipo de servicios.
Y acorde con estas obligaciones que implica contar con los turistas más exigentes del planeta, también se requieren servicios de élite respecto de los traslados, los aeropuertos y todo lo que tenga que ver con la movilidad.

Desde hace años, el aeropuerto de Dubái se erige como uno de los exponentes más grandes respecto de la infraestructura y en cuanto a conexiones, lo que se conoce como un hub aéreo (o centro de conexión), es decir, un aeropuerto estratégico que se utiliza por una o varias aerolíneas para concentrar grandes cantidades de vuelos, lo que les permite a los viajeros conectar de manera sencilla con otros destinos, optimizando inclusive los tiempos de vuelo.
Pero con la explosión de la guerra en Medio Oriente, Dubái entró dentro de este cúmulo de países y ciudades que se ven perjudicados por el fuego cruzado en la región, más aún por su cercanía al estrecho de Ormuz (aproximadamente unos 150 a 200 kilómetros los separan), lo que hace que su aeropuerto internacional pierda presencia en cuanto a las conectividades que puede ofrecer a los turistas, además de volverse más inseguro.

Allí es donde se levanta el aeropuerto internacional de Estambul (que estaría del lado de los ganadores en este conflicto), al pasar a reemplazar a Dubái y convertirse en ese hub aéreo que Oriente Próximo necesita.
Por su ubicación estratégica en las puertas entre Europa y Asia y por estar a distancia suficiente de la guerra en Medio Oriente, pero al mismo tiempo, no tan alejado de estos países (Turquía limita al este con Irán, por ejemplo), el aeropuerto de Estambul cobra un protagonismo inusitado que lo ubica en una posición ventajosa respecto del resto de los aeroparques.

También la conectividad de Turkish Airlines, que dispone de una extensa red de destinos internacionales, le permite captar pasajeros que optan por evitar la región del Golfo.
En resumen, la guerra de Irán ha consolidado a Estambul como una alternativa aérea más estable y segura frente a la vulnerabilidad de los grandes hubs del Golfo como Dubái, en un contexto en el que las aerolíneas organizan su operación concentrando vuelos desde aeropuertos de menor escala hacia un hub central, donde los pasajeros realizan conexiones para continuar hacia sus destinos finales. Ganadores y perdedores, de eso se trata la guerra.













