Protestas en La Paz, Bolivia.
Protestas en La Paz, Bolivia. Foto: REUTERS

El Gobierno de Bolivia rechazó ayer lunes cualquier posibilidad de renuncia del presidente Rodrigo Paz, al tiempo que ratificó que el mandatario seguirá al frente del país pese a la creciente tensión social que pide por su renuncia.

El canciller Fernando Aramayo se expresó al respecto y aseguró que el Ejecutivo boliviano solo mantendrá instancias de diálogo con los sectores movilizados si es que cesan los hechos de violencia que tuvieron lugar en las últimas semanas en la capital, La Paz.

Estas declaraciones del jefe de la diplomacia se dieron luego de una jornada de disturbios en La Paz, donde diferentes grupos de manifestantes generaron incendios, destrozos y ataques a edificios públicos, también empresas privadas y vehículos.

Es “absurdo” que el presidente de Bolivia renuncie

Aramayo calificó de “absurdos” los rumores respecto de una eventual dimisión del Presidente y negó de forma categórica que exista una crisis interna dentro del Gobierno.

“No va a haber una renuncia del presidente Rodrigo Paz. Me parece absurdo que algunos medios hablen incluso de una salida del país. Ni el presidente ni el gabinete van a renunciar”, sostuvo el canciller durante una entrevista.

Ya van tres semanas de crisis política y social en Bolivia, donde se mantiene un clima muy tenso, especialmente en La Paz. Según reportes oficiales, durante las protestas se registraron incendios de automóviles, destrucción de oficinas y ataques contra mobiliario urbano y dependencias estatales.

Desde el Gobierno afirman que la situación está controlada, pero reconocen que hay interrupciones parciales en rutas estratégicas que conectan ciudades como Cochabamba, Oruro y Sucre.

Además, el Ejecutivo asegura que está dispuesto a abrir canales de negociación con los sectores movilizados, pero aclaró que no aceptará condicionamientos ni ningún tipo de negociación bajo presión.

“No se va a negociar ningún espacio de poder bajo amenazas ni violencia. Quienes estén cometiendo delitos deberán responder ante la Justicia. Quienes quieran dialogar de buena fe tendrán que abandonar estas actitudes”, sentenció Aramayo.

Evo Morales en la mira

Desde el oficialismo sostienen que los sectores movilizados se vinculan con el expresidente Evo Morales, y los responsabilizan de los episodios más álgidos de violencia.

Empero, dirigentes opositores rechazan estas acusaciones y sostienen que las protestas solo reflejan el creciente malestar que se vive en Bolivia por la situación social y económica.

Mientras tanto, el Gobierno inició una serie de gestiones diplomáticas con el fin de buscar respaldo internacional frente a esta crisis. Según Aramayo, diferentes países ya expresaron su apoyo a las instituciones y a la administración de Rodrigo Paz y confirmó que representantes de la Organización de los Estados Americanos viajarán a Bolivia para monitorear el nivel de conflictividad y violencia.

Protestas en La Paz, Bolivia. Foto: REUTERS

También, el canciller destacó un pronunciamiento del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre la situación boliviana, aunque evitó brindar mayores detalles sobre el contenido de esas conversaciones diplomáticas.

Entretanto, se siguen dando las movilizaciones en diferentes puntos de La Paz y hay incertidumbre política, mientras el oficialismo busca transmitir una señal de estabilidad institucional en medio de la crisis.