El presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Kevin Warsh.
El presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Kevin Warsh. Foto: REUTERS

La presidencia de la Reserva Federal de los Estados Unidos será ocupada por Kevin Warsh, lo que abre una nueva etapa para la política monetaria del país y genera expectativas en los mercados internacionales. Es abogado y especialista en finanzas y está impulsado por el propio presidente estadounidense, Donald Trump.

Warsh viene a reemplazar al actual presidente de la Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal, Jerome Powell, dentro de un contexto de fuertes críticas por parte de Trump por considerar que la autoridad monetaria tardó demasiado en bajar las tasas de interés con el fin de estimular la economía local.

A pesar de las presiones, la Fed mantuvo su postura cautelosa y, desde el regreso de Trump a la presidencia, solo aplicó tres recortes de 25 puntos básicos cada uno, llevando el rango de referencia desde el 4,25%-4,50% hasta el 3,50%-3,75%.

El presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Kevin Warsh. Foto: REUTERS

Pero el conflicto más exacerbado en Medio Oriente volvió a generar incertidumbre inflacionaria y eso enfrió las expectativas de nuevas bajas de tasas en el corto plazo. Por ello, uno de los desafíos de Warsh será equilibrar dos objetivos complejos: por un lado, preservar la independencia de la Reserva Federal; por el otro, sostener una relación política funcional con Trump.

¿Qué se espera de la gestión de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal de los Estados Unidos?

En sus declaraciones públicas, Warsh habló poco de los posibles recortes de tasas, al poner el foco en el tamaño del balance de la Fed.

El economista cuestionó la fuerte acumulación de bonos del Tesoro estadounidense que el organismo realizó en los últimos años para inyectar liquidez en la economía. Su propuesta apunta a reducir esas tenencias, una estrategia que implicaría absorber dólares del mercado y posiblemente fortalecer la moneda estadounidense. Pero esa política también podría provocar una suba de las tasas de interés de largo plazo, un efecto contrario al objetivo de Trump de abaratar el crédito.

También reafirmó la prioridad de garantizar la estabilidad de precios y sostuvo que la inflación es consecuencia directa de decisiones de política económica. A su vez, planteó la necesidad de limitar el alcance del mandato de la Fed para evitar que el organismo se involucre en agendas ajenas a la política monetaria.

Evitó comprometerse con una rápida reducción de tasas, al tiempo que defendió cambios en la comunicación institucional de la Reserva Federal, junto con una reducción gradual del balance del banco central.

El presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Kevin Warsh. Foto: REUTERS

Como suele suceder en estos casos, las decisiones que tome Warsh tendrán un impacto directo en los mercados emergentes como el argentino, debido a que la tasa de interés de los Estados Unidos es uno de los factores clave para el cálculo del riesgo país y para determinar el flujo global de las inversiones.

Warsh conoce de cerca el funcionamiento de Wall Street y de la propia Reserva Federal. Ya integró la junta de gobernadores de la Fed entre 2006 y 2011 y fue asesor económico del presidente George W. Bush. Antes de ingresar a la función pública, desarrolló una extensa carrera en Morgan Stanley, donde trabajó en financiamiento corporativo y mercados de capitales.

Formado en la Universidad de Stanford y graduado en Derecho en Harvard University, Warsh llega al máximo cargo de la Fed con un perfil técnico, experiencia financiera y una visión más ortodoxa sobre la política monetaria. Su gestión comenzará en un momento decisivo para la economía global y bajo la atenta mirada de los mercados.

Su nombramiento lo designa como el decimoséptimo presidente de la Reserva Federal gracias a la aprobación del Senado.