Inversión de US$700 millones para un hub minero del Pacífico
Inversión de US$700 millones para un hub minero del Pacífico Foto: Wikipedia

La carrera global por los minerales críticos ya no se juega solo en las minas: también se define en puertos, corredores logísticos y capacidad de embarque. En ese tablero, el Puerto peruano de Matarani (Arequipa) acaba de recibir un espaldarazo decisivo: una adenda que amplía su concesión y habilita más de US$700 millones en nuevas obras, con el objetivo de aumentar capacidad, reducir cuellos de botella y reforzar su papel como salida estratégica de la minería del sur peruano hacia el Pacífico.

La decisión se formalizó a través de la Adenda N.° 5 del contrato de concesión, aprobada por el Decreto Supremo N.° 015-2025-MTC, y firmada en un acto oficial en Palacio de Gobierno. El paquete no solo extiende el plazo concesional por 30 años, sino que inaugura una nueva etapa de modernización pensada para atender la demanda futura de proyectos mineros y también de agroexportación.

Qué se anunció y quiénes están detrás

El terminal es operado por Terminal Internacional del Sur (Tisur), vinculada al Grupo Tramarsa, y con participación de Global Infrastructure Partners (GIP). La expansión se enmarca en un compromiso de inversión y cooperación público-privada que, además, fue destacada públicamente por la Embajada de Estados Unidos en Perú, subrayando el interés en fortalecer cadenas de suministro y vínculos económicos bilaterales.

Nuevo muelle y mayor capacidad para minerales críticos del sur de Perú Foto: Data Portuaria

Desde el Estado peruano, la Autoridad Portuaria Nacional (APN) remarcó que la adenda habilita una modernización por etapas e incorpora infraestructura clave (muelles, patios, almacenes y equipamiento) para consolidar a Matarani como eje exportador del sur del país.

En qué se invertirá: obras que cambian la escala del puerto

La hoja de ruta incluye obras de alto impacto operativo: un nuevo muelle, el reforzamiento y ampliación del muelle existente, patios de contenedores, almacenes de minerales y equipamiento de última generación, apuntando a elevar capacidad de carga y la productividad del terminal.

De acuerdo con información oficial, el plan de inversiones busca incrementos concretos: +22% en capacidad de almacenamiento de minerales, +25% en capacidad de muelles y +50% en atención de cargas, apalancado por incorporación de nuevas grúas. Además, contempla un amarradero multipropósito con rompeolas para buques de hasta 60.000 DWT, un almacén de minerales de 40.000 TM, un patio de contenedores de 4,6 hectáreas con conexiones eléctricas y la modernización del muelle ABC, incluyendo mayor profundidad.

Perú amplía Matarani por 30 años Foto: apam-peru

Este punto es clave: en logística minera, poder recibir buques de mayor porte y operar con menos “tiempos muertos” suele traducirse en costos más bajos por tonelada y mayor previsibilidad para exportadores, algo especialmente sensible cuando la demanda internacional de concentrados —como el cobre— compite por ventanas de embarque.

Por qué Matarani importa en la disputa por minerales críticos

La ampliación no ocurre en el vacío. La estrategia se apoya en una realidad: el sur peruano concentra operaciones y proyectos mineros que necesitan una salida eficiente al Pacífico. Con la adenda, el objetivo explícito es que el puerto pueda responder a esa demanda futura con infraestructura y servicios portuarios más robustos.

En paralelo, el componente geopolítico aparece de forma indirecta pero evidente: el interés por asegurar rutas comerciales estables para minerales críticos creció y se volvió parte de la conversación pública, incluso en comunicaciones institucionales de Estados Unidos. En esa lectura, reforzar un puerto con salida natural al Pacífico ayuda a diversificar y fortalecer cadenas de suministro estratégicas.

Impacto esperado: empleo, inversiones “derivadas” y efecto región

Además de la infraestructura dura, el Estado peruano proyecta impactos económicos asociados. Según ProInversión, la ampliación podría generar 1.800 empleos directos durante la etapa de construcción y contribuir a viabilizar hasta US$ 11.000 millones en inversiones en la Macro Región Sur, apoyadas por una logística portuaria más capaz y competitiva.

Otro dato relevante para “Discover”: hay una narrativa local clara. La Embajada de EE. UU. remarcó que Tisur ha tenido un rol sostenido en la zona, asociado a empleo y proyectos sociales. Más allá de la valoración política, es un insumo útil para contar la historia con enfoque humano: qué cambia para Arequipa y el corredor del sur cuando un puerto sube de categoría.

Qué falta y cómo se ejecuta: modernización por etapas

La APN indicó que las mejoras se implementarán por etapas, y que el proceso se apoya en el Plan Maestro del terminal, aprobado previamente como hoja de ruta técnica para la modernización integral. Esto suele implicar cronogramas escalonados (ingenierías, permisos, adquisiciones de equipos y ejecución de obra), con hitos que se van liberando a medida que se cumplen requisitos ambientales y regulatorios.

En términos de política pública, ProInversión sostuvo que la continuidad del operador permitiría acelerar inversiones sin requerir financiamiento estatal, bajo el esquema de concesión autosostenible.