Tardígrados: el ser vivo que podría vivir por más tiempo que los seres humanos
Distintos estudios señalan su resistencia, incluso en contextos extremos. Esto hace sospechar que podrían resistir aún más que la vida humana.

Hay distintos debates alrededor de la supervivencia de los seres humanos, en especial teniendo en cuenta los eventos como caída de asteroides y erupciones volcánicas a lo largo de la historia. Por esto mismo, siempre aparece una duda sobre quiénes podrán ser los últimos en habitar el planeta Tierra.
Un dato que parece concreto, tras múltiples investigaciones es que el ser humano puede extinguirse, aunque la vida seguiría su curso a través de otras especies. Más allá de ideas como la supervivencia de las cucarachas, aparece otro organismo que resalta por su resistencia extrema.

El microanimal que tiene una supervivencia asombrosa
Se trata del tardígrado, que son considerados los microanimales más resistentes del planeta. También conocidos como osos de agua, tienen apenas 1,2 milímetros de longitud y IFL Science indicó que pueden sobrevivir hasta 30 años en condiciones experimentales, incluso a pesar de no adquirir alimento ni líquido.
Otras características que resaltan es que soporta temperaturas extremas, tanto frías como calientes y que logra resistir presiones aplastantes, así como también dosis de radiación letales en humanos.
El método detrás de su resistencia tiene que ver con la criptobiosis. En condiciones hostiles, los tardígrados eliminan el 95% del agua de su organismo y se contraen, en donde generar una cápsula deshidratada. Esto le permite permanecer por décadas, o hasta cuando consideren que el entorno es mejor.
Eventos extremos que terminarían la vida humana, pero no la de los tardígrados
Un informe de las universidades de Oxford y Harvard indica que los tres peores escenarios para terminar con los seres humanos son asteroides gigantes, explosiones de supernovas cercanas y estallidos de rayos gamma. Sin embargo, estos microanimales podrían sobrevivir a ello.

Con respecto los asteroides, el impacto debe ser tal que cambie por completo el equilibrio térmico del planeta. Un ejemplo sería el de Plutón, aunque de los asteroides y planetas con potencial para hacerlo no hay ninguno que haya expectativa de que pase por la órbita de la Tierra.
Con una supernova, la explosión debería ser a menos de 0,14 años luz de distancia, lo que terminaría con todos los océanos del planeta. Los rayos gamma también parecen poco probables, ya que una explosión debería ser a menos de 40 años luz de la Tierra, con chances mínimas.
El principal riesgo para los tardígrados aparece en la mano de los humanos. Un posible estallido nuclear podría derivar en una lluvia de hollín, lo que bloquearía al sol por cerca de una década, con enfriamiento global veloz.
Esta hipótesis se desprende de un estudio publicado en AGU Advances, citado por la Universidad de Colorado Boulder.

Una guerra nuclear podría descender las temperaturas globales 10° en tres años. De los océanos se generaría hielo marino y la fotosíntesis del fitoplancton estará afectada. Nicole Lovenduski, coautora del estudio, advierte: “Si las algas desaparecen, todo lo demás también desaparece”.
El único que podría terminar con todo tipo de vida en la Tierra es el Sol, incluido los microanimales mencionados. En 5.000 millones de años, con se agote su hidrógeno y pase a ser una gigante roja, pasará a engullir a Mercurio y Venus, además de la Tierra.
La intensificación de la radiación alterará la estabilidad climática, con una pérdida de la atmósfera y liquidará el agua superficial que permite la vida actualmente.
Este combo terminaría con todo tipo de vida, incluida la de los tardígrados.


















