Kenia, África.
Kenia, África. Foto: Unsplash

África no es un continente estático. Bajo su vasta superficie, fuerzas geológicas actúan desde hace millones de años y hoy permiten a la ciencia afirmar algo sorprendente: el continente se está partiendo en dos. Se trata de un proceso lento pero constante que, en el futuro, podría redibujar el mapa del mundo.

Investigaciones difundidas por ‘National Geographic’ señalan que la fractura avanza de manera irreversible y terminará por separar la placa Somalí de la placa Nubia. Cuando eso ocurra, entre ambos fragmentos nacerá un nuevo mar.

Etiopía, África. Foto: Unsplash

Este fenómeno comenzó hace unos 30 millones de años en el norte de Etiopía, pero tuvo una señal visible reciente en 2018, cuando una enorme grieta apareció en el suroeste de Kenia y dañó una autopista clave. Fue una prueba contundente de que África, literalmente, se está abriendo.

La ruptura en curso divide a la placa africana en dos subplacas: la Somalí, al este, y la Nubia, al oeste. Con el paso del tiempo, la distancia entre ambas seguirá aumentando hasta que la separación sea total y se forme un nuevo lecho marino.

El análisis de los especialistas

La geóloga Lucía Pérez Díaz, del Grupo de Investigación de Fallas Dinámicas del Royal Holloway College, explicó en ‘The Conversation’ que la actividad en la rama oriental del Valle del Rift (que atraviesa Etiopía, Kenia y Tanzania) se volvió evidente cuando “la gran fisura apareció repentinamente en el suroeste de Kenia”.

Según detalló, se trata de un proceso que se extiende durante decenas de millones de años, en el cual el mar avanzará progresivamente a lo largo de toda la grieta.

La ruptura en curso divide a la placa africana en dos subplacas: la Somalí, al este, y la Nubia, al oeste. Foto: Unsplash

En la misma línea, un estudio de la Universidad Virginia Tech identifica al norte del Rift africano como el epicentro de un evento geológico histórico: la formación de un nuevo océano. La investigadora Sarah Stamps indicó que “la velocidad de extensión en esta región es significativamente mayor”, lo que acelerará la llegada de aguas marinas.

Para la comunidad científica, un punto de inflexión ocurrió en 2005, cuando una fisura de 60 kilómetros se abrió de forma súbita en el oeste de Etiopía y el terreno se desplazó dos metros en cuestión de minutos: un movimiento que, en condiciones normales, habría llevado siglos.