Elevar el comedero de tu mascota, ¿si o no?: qué dice la evidencia científica al respecto
Durante años se creyó que esta recomendación podría ayudar a la digestión y a los problemas de articulación de los perros y gatos. Sin embargo, hay estudios que sugieren otra cosa.
Elevar el comedero o plato de las mascotas es una recomendación casi instantánea de los veterinarios para mejorar la digestión de los perros y los gatos. Según algunos expertos, previene problemas articulares e incluso evita grandes complicaciones como la torsión gástrica, por lo que millones de personas en el mundo adoptaron este sistema para cuidar a sus animales.
Sin embargo, el artículo publicado en 2017 en la revista Veterinary Evidence llamado “Are Dogs That Are Fed from a Raised Bowl at an Increased Risk of Gastric Dilation Volvulus Compared with Floor-Fed Dogs?”, revisó este mito y encontró que en verdad, no hay tanta diferencia entre un comedero elevado y uno que se encuentra en el piso.
De hecho, en los últimos años la evidencia científica empezó a matizar esa recomendación. Los estudios no encontraron beneficios claros en animales sanos, y en el caso de perros grandes predispuestos a dilatación-torsión gástrica (una afección grave y potencialmente mortal), algunas investigaciones incluso señalaron un posible aumento del riesgo cuando el comedero se coloca elevado.
¿Qué dicen los estudios sobre los comederos elevados?
La dilatación-torsión gástrica afecta principalmente a razas grandes y gigantes, como Gran Danés, Pastor Alemán o Weimaraner. Durante mucho tiempo se creyó que elevar el plato ayudaba a reducir la cantidad de aire ingerido al comer. No obstante, ciertos estudios observacionales sugirieron que podría asociarse a un mayor riesgo en perros predispuestos.
Sin embargo, los veterinarios de la revista Evidence insisten en que esto no significa que los platos elevados sean necesariamente “malos” para los animales, ya que en perros o gatos con problemas articulares severos, dificultades de movilidad, dolor cervical o condiciones médicas específicas, esto puede significar una mejora en su postura y la comodidad al alimentarse. Pero la clave es que ya no se trata de una recomendación universal.
El enfoque debe ser claro según el tipo de perro o gato, ya que cada uno es distinto y necesita diferentes atenciones. De hecho, los expertos indican que debe haber una diferenciación por edad, tamaño, raza, antecedentes médicos y hasta la condición física del animal.
En perros y gatos sanos, no hay evidencia sólida que justifique elevar el comedero de rutina. En razas grandes con predisposición a torsión gástrica, conviene consultar al veterinario antes de usar platos elevados.
Por otro lado, en animales con artrosis, dolor o limitaciones físicas, puede ser una herramienta útil bajo indicación profesional. La medicina veterinaria, al igual que la humana, evoluciona con el tiempo. Lo que antes se recomendaba de manera general hoy se analiza caso por caso.